martes, 21 de marzo de 2017

En los extremos del frío, el lodo y la noche


WACKEN OPEN AIR (27 years) 04, 05,06 de agosto-2016 ciudad de Wacken en Schleswig-Holstein, Alemania

METAL BRUTAL ASSUALT (21 years) 10, 11, 12, 13 de agosto-2016 Fortaleza de Josefov en el pueblo de Jaroměř, República Checa


Por Freddy AyalaPlazarte (texto y fotos)
Este texto forma parte de la investigación doctoral sobre el heavy metal,
que el autor realiza para el área de historia y ciencias de la música de la Universidad Autónoma de Madrid

Cuando en Quito, hacia fines los años noventa, apenas tenía una colección de casetes de las bandas más comerciales hasta las más extremas del undergorund internacional, solía reproducir sus crípticos logotipos y pegarlos en una pared, y ante la falta de un capital económico sacaba fotocopias de las portadas de los discos; era todo un ritual implementar algunas prácticas con la finalidad de mantener un vínculo con la música. En ese entonces, el heavy metal estaba alcanzando altos puntos de popularidad y de reconocimiento en los metalheads, pocas radios que emitían programas de heavy metal o ya sea en revistas, que llegaban por catálogo, era la forma que uno podía enterarse que estaban gestándose conciertos de música extrema en Europa.


Era un desencanto pensar que muchas de aquellas bandas protagonistas del underground, no llegarían a tocar en el país. Así, el heavy metal vivía más en la imaginación y en los walkman que escuchaba el heavy metal, pero este sentimiento de lejanía o de imposibilidad cambió en este tiempo, ya no imaginaba las performance de las bandas en escena, o desde un casete o disco, ahora estaba frente a ellas inmiscuido en la muchedumbre de gritos y de sonidos ensordecedores.  


Bienvenida a los metalheads.


He venido al Wacken Open Air, en Alemania, y el Metal Brutal Assault, en República Checa: dos de los más importantes festivales de heavy metal en pleno verano europeo para estudiar la dimensión artística y corporal de esta cultura musical. Lejos de las etiquetas –refiero a si cumplen las expectativas de los metalheads o ya sea los reiterados criterios mercantiles–, ambos festivales resultan provechosos: infraestructura musical, heterogeneidad de asistentes, más de 100 bandas en escena: bandas consolidadas en el underground internacional y bandas emergentes, conciertos a campo abierto, presentaciones en vivo desde las 10h00 hasta las 03h00.
La edición 27 del Wacken Open Air, para muchos, constituye el festival de heavy metal más grande del mundo. «Es la meca del heavy metal», he oído decir esta frase a muchos fanáticos, durante el viaje de tres horas, desde la ciudad de Hamburgo hasta la pequeña ciudad de Wacken. Mientras que alrededor de tres horas toma  viajar de Praga hasta el pueblo de Jaroměř, y llegar al Brutal Assault, que cuenta con su edición 21, considerado el festival más importante de música extrema en Europa del este.

Al parecer, los metaleros (headbangers), que masivamente asisten, viven un estado de peregrinación, puesto que sienten el privilegio de estar en uno de los lugares aptos para el fortalecimiento de la identidad, en la cultura musical del heavy metal, y esto si consideramos que en los tres días de cada concierto se presentaron algo más de 100 bandas –y sus correspondientes estilos musicales: death metal, folk metal, pagan, viking-metal, power metal, heavy metal clásico, black metal, black death metal, death/black metal, death metal melódico, gothic metal, thrash metal, doom death metal, black metal noruego, black metal melódico,  speed metal, metalcore, etc.– venidas de diversos países, y si a esto también sumamos la descomunal cifra de 90.000 asistentes para el Wacken Open Air, y 15.000 en el metal Brutal Assault. 

La euforia del público ante la música de una de las bandas invitadas.

Para la cultura musical metalera, históricamente, ha sido determinante que se realicen conciertos1, pues es ahí donde se pone de manifiesto el talento de los músicos, la performance, y el folclor metalero. Presenciar de cerca a ídolos musicales, y experimentar la sonoridad en un espectáculo en directo, es una de las experiencias que ha permitido el crecimiento y el vínculo entre artistas y público. Lejos están las avenidas, el ruido, y los edificios de las ciudades; hemos entrado en otro ruido, épico, metálico, futurista, industrial: el W:O:A y el Brutal Assault, son conciertos a campo abierto; hemos pasado del concreto al lodo, de las avenidas a los bosques. El viento y el frío, y las lluvias y el sol conjugan la atmósfera necesaria para que el heavy metal mitifique los curiosos oídos.  

Asistir al norte de Alemania, en muchos casos, permite entrar en contacto con un mundo mítico, no solo porque Wacken está próxima a escandinavia, sino porque, de cierta manera, ahí se encuentra una variedad de símbolos y representaciones de la cultura alemana relativas a lo medieval, a lo pagano, al folk, y por supuesto, a lo vikingo. Así lo demuestran las instalaciones (lo culinario, las exposiciones, y los juegos medievales-paganos), que están abiertos para el público2. Por su parte, el Brutal Assault se realiza en la impresionante Fortaleza de Josefov (erigida en el siglo XVIII), decorada en sus muros interiores con guitarras metálicas, pentagramas, y en uno de los corredores un letrero que dice “Templo de Lemmy”, un vestíbulo oscuro que nos conduce a una cripta donde reposa una imagen y velas del fallecido líder legendario de la banda Motörhead: Lemmy Kilmister. 

Tradicional lucha sobre el lodo.

Me he unido a un grupo de metalheads, que han venido de Holanda, Alemania, España, Venezuela, Chile, en su mayoría latinos, que radican en los mencionados países. Llevamos botas, agua, pan, y bebidas para provisionar los días que acamparemos en los campus aledaños a los conciertos. El W:O:A y el Brutal Assault, constituyen un punto referencial y una signatura necesaria para la cultura metalera. Estratégicamente cuentan con las mejores bandas de metal extremo en sus carteles anuales, lo cual resulta bastante imposible de encontrar en otros festivales de menor envergadura, quizás esto sea uno de los mecanismos para atraer públicos. Sin embargo, el W:O:A y el Brutal Assault son festivales que implican algo más que ir a escuchar a bandas de primer nivel. Sin duda, es la posibilidad de experimentar una fusión entre lo internacional con lo nacional, lo geográfico y lo cultural. 

Evidentemente, el W:O:A y el Brutal Assault ofrecen bandas que van desde el metal más clásico hasta el experimental, de vanguardia, puesto que el heavy metal debido a las múltiples experimentaciones sonoras y fusiones musicales es casi indefinible genéricamente. No obstante, lo que me interesa resaltar en este apartado es -a más del merchandising, la publicidad, y todas las etiquetas que ha ganado a nivel mundial-, reflexionar la relación cuerpo, música, y espacio en la música extrema. 

Metalero africano.

Reflexiones sobre el barro: cerveza+hedores corporales +cigarrillo+lodo=WACKEN OPEN AIR y BRUTAL ASSAULT
Mientras acampamos y caminamos con las botas cubiertas de lodo, ya en los escenarios el heavy metal suena  a grandes velocidades en el campo abierto, y empujan al cuerpo a la intensidad de los gritos y los delirios de medianoche, y el irracional despertar de la mañana. El lodo populariza al heavy metal, y el cigarrillo que se cuela en las ropas, y las interminables jarras de cerveza, acompañan el cabeceo. Iconografías, banderas, letreros, leyendas, y algunos símbolos se imponen en la descarga de emociones y la asimilación de sonidos.

Músicos en escena

La escena de los conciertos estuvo dominada mayoritariamente por bandas de Europa: Reino Unido, Suecia, Alemania, Grecia, Noruega, Suiza, Francia, Austria, etc., al igual que bandas de EEUU: California, Chicago, etc., y también de Japón y Argentina. Iron Maiden, Whitesnake, Twisted Sister, Arch Enemy, Testament, Blind Guardian, Entombed A. D., Vader, Marduk, 1349, Therion, Borknagar, Tidal Dreams, Loudness, Lamb of God, Equilibrium X, Kampfar, Saxon, Foreigner, Immolatiom Metal Church, Ministry, Eluveitie, Triptykon, Obituary, Destruction, Behemoth, Dark Funeral, Satyricon, Moonspell, Dark Tranquility, Abbath, etc.
En cuanto a la performática, cada banda musical, sea desde la corporalidad, una imagen artística, o la iconografía, presenta una estética acorde al estilo musical que practican. Juegos visuales con luces y otros símbolos: Iron Maiden, priorizó una iconografía referente a la mitología Azteca, con símbolos como las pirámides o el calendario azteca; Testament, por su parte, Blind Guardian, imágenes relativas a las batallas o leyendas del “Valhalla”, Triptykon, con su líder el mítico Tom Warrior, a más de utilizar fuego en la plataforma musical, como telón de fondo estaba la portada de To Mega Therion (de su ex banda Celtic Frost),  Satyricon, en su presentación, ubicó, como telón de fondo, un detalle de uno de los cuadros del tríptico del Infierno del pintor flamenco el Bosco.
El arte, en este sentido, estaba inseparable de la música, de hecho, el heavy metal ha recurrido a lenguajes artísticos para construir su iconografía. También hay que resaltar que lo musical dominaba el espacio, ya sea por la potente amplificación y sonoridad ensordecedora, y la infraestructura con enormes pantallas, haciendo que el público observara desde cualquier punto el concierto.
Los músicos iban con sus guitarras de un extremo a otro por el escenario, hipnotizaban al público con su imagen y su manera de tocar, era importante el juego corporal como lenguaje para captar la atención. La distinción de los músicos de black metal con sus pinturas en el rostro (corpse-paint); los músicos de heavy metal clásico, con una vestimenta más colorida; los músicos de death metal, con sus largas cabelleras, y la rudeza con la cual agitaban sus cabezas, mientras que los músicos de thrash metal, con sus chaquetas thrasher.
Asimismo, el baterista de la banda Whitesnake fue abandonado por sus compañeros de grupo, como si el concierto hubiese terminado, él siguió tocando la batería, ofreciendo al público una clínica de blast beat, sus años de experiencia, su cabeza, sus brazos y piernas, enloquecidas, y las baquetas se apoderaron inmediatamente del oído de los espectadores, que aplaudieron hasta el cansancio. 

Ingreso al Brutal Assault.

La popularidad de los músicos radica en el poder corporal y sonoro: la voz es un acompañante de la imaginería que despliega cada banda: el cuerpo es el generador de la música, es el lugar desde donde nace el sonido y es recibido por otros cuerpos. La potente sonoridad y la utilización de la voz, y del cuerpo en el heavy metal, son una herramienta de poder, porque impacta, contagia, y motiva a celebrar un estado íntimo y personal con el cuerpo. En el W:O:A y el Brutal Assault, la música populariza el sonido y el cuerpo: música y cuerpo son inseparables en el escenario musical.

Headbangers (público asistente) participación activa/ pasiva
Es una masa humana de cuerpos agolpados unos a otros, nos vemos los rostros, pero no nos hablamos; me gritan al oído las canciones de sus ídolos, algunos me hacen el gesto de la mano cornuta, chocamos los puños, al fin encontramos un lenguaje con el cual nos identificamos. Gritamos al cielo “Wacken!!!”; “Brutal Assault!!!”; “Heavy metal!!!”.

No hay sillas, ni gradas donde sentarse: han ingerido cerveza, huelen a cigarrillo, en algunos lugares se hace más intenso el hedor de los urinarios (miles de personas buscan los sucios inodoros), pero la música continúa, no se detiene: el heavy metal, pienso, debe contener estos elementos, puesto que, si no fuese así, dejaría de tener popularidad. La breve lluvia y el sol intensifica la euforia de los cuerpos, frente a frente se ubican, se abalanzan unos a otros, como si estuvieran en la época medieval, dan vueltas, tienen el cuerpo completamente cubierto de lodo. Otros miran, alientan la lucha, aplauden, entonces, pienso, que la lucha en el lodo es un símbolo de barbarie que merece ser aplaudida. Otros llevan sus chaquetas thrashers pobladas de parches de sus bandas preferidas, cada uno está identificado con alguna camiseta y una iconografía. La más común es la camiseta de los festivales, es el trofeo, el legado, el honor de haber llegado, algo que tendrá resonancia en sus lugares de origen. Burtal Assautl y Wacken, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, son algunas de las camisetas que portan, como signo de su fidelidad al lugar y al heavy metal. 

Metalera en el Brutal Assault.

Unos baten suavemente la cabeza, están contagiados por la rítmica, otros concentrados en la banda de turno, y otros sueltan sus melenas de arriba hacia abajo y sacuden la cabeza con rebeldía, como si liberaran al cuerpo de un malestar o porque, simplemente, vivieran el hedonismo sonoro. Una multitud de manos empuja al cuerpo de un headbanger, que ha decidido hacer el crosssurfing, otros anuncian el moshpit: hombres y mujeres participan, como si se tratara de un rito pagano de golpear sus cuerpos, sudan sus cuerpos, pegan fuerte hasta fatigarse, están enlodados, luego me empujan a la masa humana, intento proteger la cámara, estoy en medio del moshpit. Al final, todos confraternizan y se dan la mano, haber participado en una lucha sobre el lodo teniendo de fondo musical al heavy metal les otorga afinidad musical y personal.

Es imposible establecer una larga conversación, los idiomas nos distancian, no obstante, podemos dialogar con gestos corporales mientras la música resuena en los altoparlantes, mantenemos un contacto cultural a partir de la música. Estoy convencido que muchos, al igual que yo, recuerdan sus primeros discos y referentes, y que toda esa genealogía musical es el alma mater que nos trajo hasta aquí. Llevamos manchadas las canillas de lodo, tenemos fatigados los pies, buscamos a la siguiente banda, los cuerpos se dispersan por el escenario. Todos digerimos el lodo, la cerveza, el humo y el hedor de la orina, todos digerimos heavy metal, como cuerpos hemos desplazado por unos días a otros cuerpos en nosotros mismos, fuimos otros cuerpos. Muchos seguimos llevando la música en el cuerpo, porque aprendimos que es algo más que escuchar, es, sin duda, una política de vida. La música sería imposible sin el cuerpo, los instrumentos emancipan la racionalidad, y una especie de hedonismo consume cada fragmento de los sentidos, entonces, se intensifican las mayores emociones que estaban guardadas en las calles de una ciudad, la brutalidad del sonido se convierte en una leyenda, que irá guardada en la memoria auditiva, las voces pasarán a ocupar las noches de insomnio, la guerra está en el desorden del cuerpo, el grito sobresale de las mandíbulas, el mundo parece reducirse a un concierto de heavy metal, apenas imaginamos la historia del cuerpo frente a los instrumentos, y la potencia que imprimen las venas y la sangre que fluye en favor del sonido. 

El investigador en su trabajo de campo.

Han venido desde Japón, India, Chile, EE.UU., Sudáfrica, China, Brasil, Chile, Argentina, Ecuador, México, Colombia, Venezuela, Paraguay, y de otras partes de Europa, sería interminable abarcar de los lugares que han venido. El asunto es que queremos devorar la extrema sonoridad, ante la intermitencia que subsiste con el intercambio cultural de las ciudades. El heavy metal produce cultura, y reproduce otras culturas, y permite que otras culturas entren en ese juego abrupto, irracional, primitivo, y de hermandad. Los metalheads en un concierto de música extrema escriben una historia que no entrará en un libro de historia oficial, o de un código civil, escriben una historia que se hará eco en sus barrios y amigos, escriben una historia imposible entre las paradojas del mundo, escriben una historia de los sonidos en lo que ellos coleccionan, porque son militantes de la música, y saben que la historia seguirá siendo la de los camaradas, de las bandas que emancipan los instrumentos, esa historia de los gestos que desplaza los territorios y geografías. En el W:O:A y el Brutal Assault todavía no se terminan de presentar las sonoridades futuristas del metal, estaremos esperando, quizás, a campo abierto, entre los bosques y el lodo, que siga sonando en la imaginación Under the runes, de Bathory.    

Notas:
[1] Durante el verano europeo existen otros festivales de música extrema que, ciertamente, no se cruzan unos con otros, así podemos dejar constancia de los que, a más del Wacken Open Air, se realizan en el trascurso de cada año: Graspop-Bélgica; Sweeden Rock-Suecia; Tuska Open Air-Finlandia; HellFest-Francia; Brutal Assault-República Checa; Metal Days-Eslovenia; Woodstock-Reino Unido; Resurrección y Leyendas del metal-España; Netherlands DeathFest-Holanda; Blastfest-Noruega, con un cartel variado de bandas de estilos musicales extremos y, de igual manera, con un amplio y diverso público.   
[1] En el W:O:A, es un extensivo campus dividido en varias secciones: Black Stage y True Stage, principales escenarios donde se presentan las bandas de mayor popularidad. El Bullhead City Circus, escenario con una carpa estilo circense donde tocan comúnmente bandas de black metal, death metal u otros géneros afines. Aparte de los escenarios para las bandas de heavy metal, está claro, como he mencionado, que el interés es trasmitir valores de la cultura vikinga, medieval, y folclórica germana, por tanto: Wackinger stage, es donde se presentan grupos de música popular local que revitalizan lo medieval, el folk, y lo pagan. Conjuntamente a este escenario está Beergarden Stage, donde se ofrece la comida de esta época y la cerveza alemana, y además, en este sitio se puede destacar un área de juegos recreativos referentes a las batallas medievales y vikingas, finalmente, una zona donde se muestran armas medievales, armaduras y otros atuendos, y bisuterías como el proceso de elaboración de espadas. A esto, se debe sumar, las extremas medidas de seguridad, así como las tiendas de comida, las tiendas de ropa, parches, estampados, discos acetatos, y camisetas con leyendas de heavy metal, que asiduamente la gente compra.   




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