jueves, 28 de marzo de 2013

miércoles, 27 de marzo de 2013

Machala rocker # 3




Lo más duro para un editor de un medio metalero es la continuidad, una que casi siempre se ve detenida por la carencia de lectores y recursos para sostenerlo. Por ello la reciente edición de Machala rocker denota el compromiso de su editor por continuar y legar un medio alternativo de comunicación metalero a Ecuador, más allá de cualquier contratiempo de por medio.

Esta edición (de lujo, por cierto) incluye a las bandas Lugubria, Fear, Visceral decay, Gale, Ancient necropsy, Sliver, Blaster artillery, Teofobia y Vortex. Así entrevistas y biografías nos acercan a todas ellas. Complementa esta edición los segmentos de reseñas, escritos malditos (poemas), el editorial y dos comentarios: Conciertos lavazas y ¿Creatividad evolutiva o involutiva?.

Y son los dos comentarios que denotan una particularidad a esta edición: esa visión crítica de inconformidad ante dos problemáticas en específico dentro del metal local (por lo menos esa es la lectura del editor) que abarcan un plano nacional. Si bien es cierto ambas lecturas no van más allá de exponer el problema sin aportar soluciones, pero dan la iniciativa a reflexionar y generar más cuestionamientos ¿será que en verdad los metaleros se acostumbraron a la asistencia de conciertos gratuitos y se niegan a los pagados? ¿será que las bandas que hacen cover no merecen el mismo sitial que las que producen material inédito? Hay mucho por analizar, pero que sea el lector el que saque sus propias lecturas en torno a estos temas.

Por lo pronto Machala rocker # 3 se vuelve un zine necesario de leer, ese es el primer objetivo.      

sábado, 23 de marzo de 2013

Un momento importante para el metal mantense

Alfredo Román de Autopsia.



La siguiente lectura no tiene como propósito un reporte cronológico y total del concierto denominado War of metal (realizado la noche del viernes 22 de marzo, en Manta) sino un análisis en torno al surgimiento de un público mayoritario que llama la atención por algunas características particulares.



El metal sonó con intensidad y euforia

Los portovejenses Autopsia, demostraron que tienen en Manta un público fiel, esto se comprobó en el constante corear de sus canciones y en un mosh desenfrenado que le dio mucha motivación a cada uno de sus integrantes, en especial a su vocalista, Alfredo Román, quien no paró de demostrar su liderazgo en la banda.



Alex Cuka de Réplika.



Los locales Réplika demostraron porque, hasta la fecha, son una de las bandas más respetadas. Un cautivado público coreó, saltó y sudó cada uno de los temas. Excelente la incorporación del nuevo guitarrista, un músico con su trayectoria ganada y talento demostrado: Alex Cuka.


Aneurisma
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Finalmente Aneurisma, quienes regresaban a tocar en vivo, desenfrenó a su público que esperó pacientemente su regreso. El nuevo integrante (baterista) supo demostrar una integración total. El plus de su presentación fue el obsequio de camisetas y gorras de la agrupación.





¿El público es el que gana o pierde?

Más allá del evento mismo, del buen sonido, del calor casi insoportable del espacio y de la escases de cervezas (y no es que se busque fomentar el consumo de alcohol, sobre todo cuando se apreció a varios menores de edad siendo parte del público) se trató de un momento importante para el metal mantense, donde se evidenció a un público masivo, ávido y joven que busca el apoyo desde una taquilla, y desde un orden no establecido pero sí implícito que sirve para la continuidad de conciertos.



Este público joven, con una inclusión de mujeres cada vez en aumento, de mosh, de gritos, de cuernos arriba, de saltos, de coros al son de cada canción de las bandas, denotó un seguimiento y conocimiento de sus bandas (por lo menos de las participantes).





Ahora bien ¿cuántas y cuántos en realidad son metaleros que eligieron asistir a un concierto porque representa para ellos ese rito de unidad cultural?. Y la interrogante surge porque más allá de cualquier forma de por medio, de cualquier elitismo siempre cuestionable, de cualquier purismo inexistente…me queda la duda ¿será que los conciertos se volvieron el hecho social preciso para que los jóvenes se regodeen entre ellos? ¿será que los conciertos pasaron a suplantar a las matinés de discoteca y se convirtieron en la excusa perfecta para “pasar el rato”? o se trata simplemente ¿de aquella generación que vino a suplantar a los “veteranos” que en un momento determinado quisieron hacer mucho y lograron poco para finalmente pasar a segundo plano?



Lo digo ahora, con toda la certeza: War of metal ha sido la excusa perfecta para visibilizar a un público joven mantense comprometido con su rol de apoyo, pero ¿hasta cuándo permanecerá este público? ¿será parte de otros eventos con otras bandas de distintos géneros? o ¿será, contraria y efectivamente, el ejemplo a ese otro público más antiguo que no logró entender la importancia de pagar una entrada y evitar volver a un concierto la excusa para beber y esperar el “puertazo”?