Portada del libro. Imagen tomada de la cuenta de facebook de Antony Lozada.
Telón de acero aparece en un momento importante dentro
de la difusión rock metalera ecuatoriana. Para 2007, año en el que irrumpe en
el escenario nacional, los fanzines (los medios y canales de difusión de lo que
acontecía en el ámbito rock metalero) iban desapareciendo o camino a la ruina.
Telón de acero, como propuesta audiovisual, resulta
novedosa y exitosa porque presenta al público rock metalero la cara más real de
lo que ha significado la construcción de una escena nacional, desde sus
distintos protagonistas y géneros hasta la producción lograda. Reportajes,
reseñas, entrevistas, crónicas de conciertos y sobre todo video clic de muchas
bandas.
Una década tras el
Telón de acero. Memorias del rock en Ecuador
(Avi Studio/Casa de la cultura núcleo Pichincha, 2017) es un libro fotográfico
que resume los diez años que estuvo activa la revista. Un material invaluable y
necesario en cada una de las bibliotecas de rockeros y metaleros que se precien
de serlo.
Foto tomada de la cuenta de facebook de Antony Lozada.
Este libro comprime algunos de los más memorables
acontecimientos de quienes estuvieron detrás de la revista (es imposible reunir
en algo más de cien páginas todo lo que se ha registrado en una década).
La revista, como todo buen proyecto comunicacional,
dejó de circular en 2017 (lo que se entiende, pues sería descabellado que
existiera una revista dvd intentando circular cuando el consumo de contenidos ahora
es online). Pero para tranquilidad de muchos, la revista migró a la web, y
desde su página continúa legando material necesario para el movimiento rock
metalero ecuatoriano, uno cada vez con más reconocimiento internacional.
Antony Lozada y Pedro Cajamarca, son dos de los
personajes que pensaron y ejecutaron este proyecto, el que encontró en el camino
colaboradores que ayudaron a consolidarlo.
La noche de ayer
sábado 3 de marzo de 2018, ocurrió algo que pocas veces sucede en Manta, la
realización de un concierto de metal en un espacio poco habitual. Así, el Viejo
Fest, en su tercera edición, se realizó en la sala de Conciertos Horacio
Hidrovo Peñaherrera de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.
Voluntades.
En este
auditorio, se reunieron ocho bandas que ofrecieron lo mejor de su repertorio. La
variedad de géneros convocó a una diversidad de público, sumado a ello la
presencia de menores de edad que se permitieron una tarde de música extrema, muchos
de ellos en compañía de sus padres.
Eskema de ailema.
De todas las bandas participantes me quedo (una lectura muy particular desde el gusto) con tres: Voluntades, por la experiencia de sus músicos, la calidad de sus composiciones, la energía derrochada sobre escenario y temas creados con los elementos justos de su género. Eskema de ailema, un grato descubrimiento, por la fusión de géneros que conviven en sus canciones: composiciones que no encuentran una clasificación única, lo que permite que se mueven libremente. Vortex, manteniendo la línea del death metal más arrollador y contundente, sus temas denotan la complejidad del metal de muerte desde su vena más clásica; su participación fue una demostración más del trabajo inclaudicable que llevan por años.
Vortex.
La organización acertó
en tres cosas: 1) un cartel variado de bandas locales y de Portoviejo, 2) la
utilización de un espacio que brinda todas las garantías para que se sigan
dando conciertos de la misma línea, y, 3) la inclusión de expositores (colectivo literario Clandestino y Tinta Ácida Ediciones) que
acercaron material como revistas y libros de literatura ecuatoriana a los
invitados.
Expositores de literatura ecuatoriana.
Que el metal en
Manta retome con más fuerza. Que los organizadores de este (con Alex Cuka a la
cabeza) y los otros conciertos que se han estado realizando en la ciudad,
mantengan el mismo ritmo y logren darle al público variedad de bandas y géneros.
Epidemia es una banda
de death metal ecuatoriano cuyo trabajo, resumido hasta la fecha en dos álbumes,
los ha puesto en el mapa mundial como una agrupación sobresaliente. Mutilador
de cuerpos (2005) ya dejaba asentado que la música y puesta en escena de esta
banda venía en serio. Pero ha sido Leprocomio (2016) su segundo álbum, que ha evidenciado
la potencia de esta agrupación. Un trabajo destacable tanto en composición como
en arte, así lo han asentado las múltiples críticas generadas a nivel mundial.
A propósito de
esta obra contactamos y dialogamos con Adrián Salazar (vocalista) y Luis Pinos
(representante) para saber más detalles de esta segunda placa.
Portada del álbum Leprocomio.
Saludos Epidemia, ¿cómo les ha ido hasta ahora con
la promoción del Leprocomio?
Hasta la fecha excelente,
mejor de lo que se esperaba, ya casi no quedan copias y las críticas a nivel
mundial muy positivas
¿Cuál ha sido, en resumen, lo que ha dicho la prensa
especializada respecto a su segunda obra?
Esta vez han apostado el todo por el todo ¿cómo les
ha ido respecto a la mercadería de la banda?
Se ha logrado
cosas positivas en cuanto a resultados finales de toda la producción
promocional, desde el disco físico hasta camisetas, banderas etc. Estamos
satisfechos.
¿Qué otros recursos de promoción del Leprocomio les
falta aún por recurrir?
Casi lo hemos
hecho todo, en lo personal pensamos que el Leprocomio a un año de ser lanzado
en Rusia y luego en Ecuador se cumplió con las etapas de promoción y difusión,
por lo que ahora consideramos que ya es historia. Nos queda concentrarnos y
enfocarnos en el próximo material de Epidemia.
¿Hasta qué países han logrado llegar con el
Leprocomio?
Enumerar los
países es mucho, pero de los que más comentarios revisiones hemos recibido es
de: Estados Unidos, México, Perú, Tailandia, España, Rusia, Italia, Alemania,
República Checa por mencionar algunos.
¿Cuántas copias publicaron del Leprocomio y cuántas
quedan disponibles?
Fueron lanzadas
500 copias en formato físico, adicionalmente una versión digital en varios
servidores streaming a nivel mundial. El tiraje disponible para el mundo,
exceptuando Europa, está agotado. El sello nos ha comunicado que en sus bodegas
quedan aproximadamente 50 copias de distribución exclusiva para Europa.
Hay una concepción del mundo desde la descomposición
del cuerpo, donde el horror es un escenario cotidiano ¿Cuál es la intensión del
álbum líricamente? y ¿Quién o quiénes son los encargados de escribir las
letras?
Las letras son
escritas por Adrián Salazar como el concepto de imagen gráfico del disco el
cual muestra o describe todo lo que expresa el mismo, simplemente es death
metal directo y mostrando el proceder humano desde un punto de vista retorcido
y metafórico.
Al ser el Leprocomio un álbum de exportación, tanto
por el trabajo de diseño como por su contenido ¿Qué motivo decidió que las
letras sean cantadas en español?
Todos creen
promocionarse e internacionalizarse por cantar en inglés y otros dicen que en
inglés la voz suena mejor o más gutural, la realidad es que todos terminan
siendo iguales, mantener la identidad total latinoamericana eso te hace
especial, fue la clave para que el disco se haya movido como se movió y sobre
todo se demostró que puede existir discos brutales y de death metal en español,
no tiene sentido querer parecer extranjero, de hecho en muchas bandas locales
se ve ridículo cuando pretenden parecer extranjeros.
En base a su experiencia ¿qué tan importante es
contar con un representante encargado de la logística de la banda?
Es muy importante
siempre necesitas alguien que vea las cosas desde afuera y te de la mano.
¿En qué trabaja la banda actualmente? ¿Qué objetivos
les falta por cumplir?
La banda se
encuentra con algunas fechas de conciertos. Cumpliremos con esas fechas y nos
dedicaremos a componer los temas para un nuevo álbum.
Estamos
focalizando las cosas para poder girar en el exterior, con la nueva producción
de la banda, la cual será mucho más interesante y digna de una banda de death
metal ecuatoriana.
Fotos tomadas de la cuenta de Facebook de Hugo
Sangriento
La imagen del vampirismo conforma la dicotomía:
dominación-seducción. Desde la existencia del mito, condicionado por la historia,
el vampirismo está ligado a una fuerte connotación sexual, misógina. Drácula,
la figura masculina; por tanto, dominante y la mujer, seducción, erotismo.
Erotismo y muerte visto, desde el cristianismo del medioevo, como el demonio de
la perversidad. Creación y muerte, el término vampiro deriva de la palabra de
origen ruso y se utilizó en escritos que datan de 1047 d. C., pero no fue hasta
el siglo XVII cuando el término se generalizó, siendo Bram Stoker, quien
catapulta el imaginario del vampiro humano.
Es esta la idea con la cual Sangriento
ingresa al escenario metalero de Ecuador, en abril del 2013, “un guitarrista,
un baterista y yo que hacía las vocales”, nos cuenta Hugo Manzano, el
mentalizador de Sangriento. Con la llegada de Gonzalo Cajas, el grupo comienza
a ejercer una identidad dentro del death metal blasfemo, guiado por el
vampirismo, como estética y forma de vida.
“Nuestras
letras exponen el dolor extremo”, afirma Manzano, “tenemos influencias de
bandas Dark o Doom. Lo blasfemo y sádico vienen con el Vampirismo clínico, el
sadomasoquismo. Leemos al Marqués de Sade”.
Para
entender a Sangriento, hay que evocar al Marqués de Sade, que en su producción
literaria unifica a la crueldad con el placer sexual, esta práctica lo podemos
ver en el video La casa de las sombras “Ha tenido muy buena acogida, nosotros
practicamos el BDSM (Sadomasoquismo) y eso lo traducimos a las letras”.
Sangriento
innova el Death Metal al crear un espacio donde los sujetos comienzan a
interactuar y realizar rituales para generar hematomancia. “Tenemos placer por
la sangre: los integrantes de la banda tienen una esclava sexual. Para crear
las letras, primero realizamos rituales, y las vivencias eróticas, todo esto
influye en nuestro proceso de creación”.
Así
nace hematomancia, disco de Sangriento que comenzó a grabarse en el 2015. Temas
como Nocturna, La casa de las sombras han tenido buena acogida por el público
ecuatoriano. “Elaboramos un video de La casa de las sombras, hubo la producción
de mi amigo, Héctor Cobo, que ha grabado a Aztra, The Grief, y el apoyo de
Muscumuna Films”.
Sangriento
va más allá de la teorización del sadomasoquismo, da un sentido a la
agresividad y la pasividad en el campo del sexo, entienden al placer como
producto cultural y no como tipo biológico. El dolor es un diálogo de placer
entre sujetos. El dolor es confianza.
Este texto forma parte de la investigación doctoral sobre el heavy
metal,
que el autor realiza para el área de historia y ciencias de la música de
la Universidad Autónoma de Madrid
Cuando
en Quito, hacia fines los años noventa, apenas tenía una colección de casetes
de las bandas más comerciales hasta las más extremas del undergorund internacional, solía reproducir sus crípticos logotipos
y pegarlos en una pared, y ante la falta de un capital económico sacaba
fotocopias de las portadas de los discos; era todo un ritual implementar
algunas prácticas con la finalidad de mantener un vínculo con la música. En ese
entonces, el heavy metal estaba alcanzando altos puntos de popularidad y de
reconocimiento en los metalheads, pocas radios que emitían programas de heavy
metal o ya sea en revistas, que llegaban por catálogo, era la forma que uno
podía enterarse que estaban gestándose conciertos de música extrema en Europa.
Era
un desencanto pensar que muchas de aquellas bandas protagonistas del underground,no llegarían a tocar en el país. Así, el heavy metal vivía más en
la imaginación y en los walkman que escuchaba el heavy metal, pero este
sentimiento de lejanía o de imposibilidad cambió en este tiempo, ya no
imaginaba las performance de las bandas en escena, o desde un casete o disco,
ahora estaba frente a ellas inmiscuido en la muchedumbre de gritos y de sonidos
ensordecedores.
Bienvenida a los metalheads.
He
venido al Wacken Open Air, en Alemania, y el Metal Brutal Assault, en República
Checa: dos de los más importantes festivales de heavy metal en pleno verano
europeo para estudiar la dimensión artística y corporal de esta cultura
musical. Lejos de las etiquetas –refiero a si cumplen las expectativas de los
metalheads o ya sea los reiterados criterios mercantiles–, ambos festivales
resultan provechosos: infraestructura musical, heterogeneidad de asistentes,
más de 100 bandas en escena: bandas consolidadas en el underground
internacional y bandas emergentes, conciertos a campo abierto, presentaciones
en vivo desde las 10h00 hasta las 03h00.
La
edición 27 del Wacken Open Air, para muchos, constituye el festival de heavy
metal más grande del mundo. «Es la meca del heavy metal», he oído decir esta
frase a muchos fanáticos, durante el viaje de tres horas, desde la ciudad de
Hamburgo hasta la pequeña ciudad de Wacken. Mientras que alrededor de tres
horas toma viajar de Praga hasta el
pueblo de Jaroměř, y llegar al Brutal
Assault, que cuenta con su edición 21, considerado el festival más importante
de música extrema en Europa del este.
Al
parecer, los metaleros (headbangers), que masivamente asisten, viven un estado
de peregrinación, puesto que sienten el privilegio de estar en uno de los
lugares aptos para el fortalecimiento de la identidad, en la cultura musical
del heavy metal, y esto si consideramos que en los tres días de cada concierto
se presentaron algo más de 100 bandas –y sus correspondientes estilos musicales:
death metal, folk metal, pagan, viking-metal, power metal, heavy metal clásico,
black metal, black death metal, death/black metal, death metal melódico, gothic
metal, thrash metal, doom death metal, black metal noruego, black metal
melódico, speed metal, metalcore, etc.– venidas
de diversos países, y si a esto también sumamos la descomunal cifra de 90.000
asistentes para el Wacken Open Air, y 15.000 en el metal Brutal Assault.
La euforia del público ante la música de una de las bandas invitadas.
Para
la cultura musical metalera, históricamente, ha sido determinante que se
realicen conciertos1, pues es ahí donde se pone de manifiesto el
talento de los músicos, la performance, y el folclor metalero. Presenciar de
cerca a ídolos musicales, y experimentar la sonoridad en un espectáculo en
directo, es una de las experiencias que ha permitido el crecimiento y el vínculo
entre artistas y público. Lejos están las avenidas, el ruido, y los edificios
de las ciudades; hemos entrado en otro ruido, épico, metálico, futurista,
industrial: el W:O:A y el Brutal Assault, son conciertos a campo abierto; hemos
pasado del concreto al lodo, de las avenidas a los bosques. El viento y el
frío, y las lluvias y el sol conjugan la atmósfera necesaria para que el heavy
metal mitifique los curiosos oídos.
Asistir
al norte de Alemania, en muchos casos, permite entrar en contacto con un mundo
mítico, no solo porque Wacken está próxima a escandinavia, sino porque, de
cierta manera, ahí se encuentra una variedad de símbolos y representaciones de
la cultura alemana relativas a lo medieval, a lo pagano, al folk, y por
supuesto, a lo vikingo. Así lo demuestran las instalaciones (lo culinario, las
exposiciones, y los juegos medievales-paganos), que están abiertos para el
público2. Por su parte, el Brutal Assault se realiza en la
impresionante Fortaleza de Josefov (erigida en el siglo XVIII), decorada en sus
muros interiores con guitarras metálicas, pentagramas, y en uno de los
corredores un letrero que dice “Templo de Lemmy”, un vestíbulo oscuro que nos
conduce a una cripta donde reposa una imagen y velas del fallecido líder legendario
de la banda Motörhead: Lemmy
Kilmister.
Tradicional lucha sobre el lodo.
Me
he unido a un grupo de metalheads, que han venido de Holanda, Alemania, España,
Venezuela, Chile, en su mayoría latinos, que radican en los mencionados países.
Llevamos botas, agua, pan, y bebidas para provisionar los días que acamparemos
en los campus aledaños a los conciertos. El W:O:A y el Brutal Assault,
constituyen un punto referencial y una signatura necesaria para la cultura
metalera. Estratégicamente cuentan con las mejores bandas de metal extremo en
sus carteles anuales, lo cual resulta bastante imposible de encontrar en otros
festivales de menor envergadura, quizás esto sea uno de los mecanismos para
atraer públicos. Sin embargo, el W:O:A y el Brutal Assault son festivales que
implican algo más que ir a escuchar a bandas de primer nivel. Sin duda, es la
posibilidad de experimentar una fusión entre lo internacional con lo nacional,
lo geográfico y lo cultural.
Evidentemente,
el W:O:A y el Brutal Assault ofrecen bandas que van desde el metal más clásico
hasta el experimental, de vanguardia, puesto que el heavy metal debido a las
múltiples experimentaciones sonoras y fusiones musicales es casi indefinible
genéricamente. No obstante, lo que me interesa resaltar en este apartado es -a
más del merchandising, la publicidad, y todas las etiquetas que ha ganado a
nivel mundial-, reflexionar la relación cuerpo, música, y espacio en la música
extrema.
Metalero africano.
Reflexiones sobre el barro: cerveza+hedores corporales
+cigarrillo+lodo=WACKEN OPEN AIR y BRUTAL
ASSAULT
Mientras
acampamos y caminamos con las botas cubiertas de lodo, ya en los escenarios el
heavy metal suena a grandes velocidades
en el campo abierto, y empujan al cuerpo a la intensidad de los gritos y los
delirios de medianoche, y el irracional despertar de la mañana. El lodo
populariza al heavy metal, y el cigarrillo que se cuela en las ropas, y las
interminables jarras de cerveza, acompañan el cabeceo. Iconografías, banderas,
letreros, leyendas, y algunos símbolos se imponen en la descarga de emociones y
la asimilación de sonidos.
Músicos en escena
La
escena de los conciertos estuvo dominada mayoritariamente por bandas de Europa:
Reino Unido, Suecia, Alemania, Grecia, Noruega, Suiza, Francia, Austria, etc.,
al igual que bandas de EEUU: California, Chicago, etc., y también de Japón y
Argentina. Iron
Maiden, Whitesnake, Twisted Sister, Arch Enemy, Testament, Blind Guardian,
Entombed A. D., Vader, Marduk, 1349, Therion, Borknagar, Tidal Dreams,
Loudness, Lamb of God, Equilibrium X, Kampfar, Saxon, Foreigner, Immolatiom
Metal Church, Ministry, Eluveitie, Triptykon, Obituary, Destruction, Behemoth,
Dark Funeral, Satyricon, Moonspell, Dark Tranquility, Abbath, etc.
En
cuanto a la performática, cada banda musical, sea desde la corporalidad, una
imagen artística, o la iconografía, presenta una estética acorde al estilo
musical que practican. Juegos visuales con luces y otros símbolos: Iron Maiden,
priorizó una iconografía referente a la mitología Azteca, con símbolos como las
pirámides o el calendario azteca; Testament, por su parte, Blind Guardian,
imágenes relativas a las batallas o leyendas del “Valhalla”, Triptykon, con su
líder el mítico Tom Warrior, a más de utilizar fuego en la plataforma musical,
como telón de fondo estaba la portada de To
Mega Therion (de su ex banda Celtic Frost), Satyricon, en su presentación, ubicó, como
telón de fondo, un detalle de uno de los cuadros del tríptico del Infierno del pintor flamenco el Bosco.
El
arte, en este sentido, estaba inseparable de la música, de hecho, el heavy
metal ha recurrido a lenguajes artísticos para construir su iconografía. También
hay que resaltar que lo musical dominaba el espacio, ya sea por la potente
amplificación y sonoridad ensordecedora, y la infraestructura con enormes
pantallas, haciendo que el público observara desde cualquier punto el concierto.
Los
músicos iban con sus guitarras de un extremo a otro por el escenario,
hipnotizaban al público con su imagen y su manera de tocar, era importante el
juego corporal como lenguaje para captar la atención. La distinción de los
músicos de black metal con sus pinturas en el rostro (corpse-paint); los músicos
de heavy metal clásico, con una vestimenta más colorida; los músicos de death
metal, con sus largas cabelleras, y la rudeza con la cual agitaban sus cabezas,
mientras que los músicos de thrash metal, con sus chaquetas thrasher.
Asimismo,
el baterista de la banda Whitesnake fue abandonado por sus compañeros de grupo,
como si el concierto hubiese terminado, él siguió tocando la batería,
ofreciendo al público una clínica de blast
beat, sus años de experiencia, su cabeza, sus brazos y piernas,
enloquecidas, y las baquetas se apoderaron inmediatamente del oído de los
espectadores, que aplaudieron hasta el cansancio.
Ingreso al Brutal Assault.
La
popularidad de los músicos radica en el poder corporal y sonoro: la voz es un
acompañante de la imaginería que despliega cada banda: el cuerpo es el
generador de la música, es el lugar desde donde nace el sonido y es recibido
por otros cuerpos. La potente sonoridad y la utilización de la voz, y del
cuerpo en el heavy metal, son una herramienta de poder, porque impacta,
contagia, y motiva a celebrar un estado íntimo y personal con el cuerpo. En el
W:O:A y el Brutal Assault, la música populariza el sonido y el cuerpo: música y
cuerpo son inseparables en el escenario musical.
Es
una masa humana de cuerpos agolpados unos a otros, nos vemos los rostros, pero
no nos hablamos; me gritan al oído las canciones de sus ídolos, algunos me
hacen el gesto de la mano cornuta, chocamos los puños, al fin encontramos un
lenguaje con el cual nos identificamos. Gritamos al cielo “Wacken!!!”; “Brutal
Assault!!!”; “Heavy metal!!!”.
No
hay sillas, ni gradas donde sentarse: han ingerido cerveza, huelen a
cigarrillo, en algunos lugares se hace más intenso el hedor de los urinarios
(miles de personas buscan los sucios inodoros), pero la música continúa, no se
detiene: el heavy metal, pienso, debe contener estos elementos, puesto que, si
no fuese así, dejaría de tener popularidad. La breve lluvia y el sol
intensifica la euforia de los cuerpos, frente a frente se ubican, se abalanzan
unos a otros, como si estuvieran en la época medieval, dan vueltas, tienen el
cuerpo completamente cubierto de lodo. Otros miran, alientan la lucha,
aplauden, entonces, pienso, que la lucha en el lodo es un símbolo de barbarie
que merece ser aplaudida. Otros llevan sus chaquetas thrashers pobladas de
parches de sus bandas preferidas, cada uno está identificado con alguna
camiseta y una iconografía. La más común es la camiseta de los festivales, es
el trofeo, el legado, el honor de haber llegado, algo que tendrá resonancia en
sus lugares de origen. Burtal Assautl y Wacken, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013,
2014, 2015, 2016, son algunas de las camisetas que portan, como signo de su
fidelidad al lugar y al heavy metal.
Metalera en el Brutal Assault.
Unos
baten suavemente la cabeza, están contagiados por la rítmica, otros concentrados
en la banda de turno, y otros sueltan sus melenas de arriba hacia abajo y
sacuden la cabeza con rebeldía, como si liberaran al cuerpo de un malestar o
porque, simplemente, vivieran el hedonismo sonoro. Una multitud de manos empuja
al cuerpo de un headbanger, que ha decidido hacer el crosssurfing, otros
anuncian el moshpit: hombres y mujeres participan, como si se tratara de un
rito pagano de golpear sus cuerpos, sudan sus cuerpos, pegan fuerte hasta
fatigarse, están enlodados, luego me empujan a la masa humana, intento proteger
la cámara, estoy en medio del moshpit. Al final, todos confraternizan y se dan
la mano, haber participado en una lucha sobre el lodo teniendo de fondo musical
al heavy metal les otorga afinidad musical y personal.
Es
imposible establecer una larga conversación, los idiomas nos distancian, no
obstante, podemos dialogar con gestos corporales mientras la música resuena en
los altoparlantes, mantenemos un contacto cultural a partir de la música. Estoy
convencido que muchos, al igual que yo, recuerdan sus primeros discos y
referentes, y que toda esa genealogía musical es el alma mater que nos trajo
hasta aquí. Llevamos manchadas las canillas de lodo, tenemos fatigados los
pies, buscamos a la siguiente banda, los cuerpos se dispersan por el escenario.
Todos digerimos el lodo, la cerveza, el humo y el hedor de la orina, todos
digerimos heavy metal, como cuerpos hemos desplazado por unos días a otros
cuerpos en nosotros mismos, fuimos otros cuerpos. Muchos seguimos llevando la
música en el cuerpo, porque aprendimos que es algo más que escuchar, es, sin
duda, una política de vida. La música sería imposible sin el cuerpo, los
instrumentos emancipan la racionalidad, y una especie de hedonismo consume cada
fragmento de los sentidos, entonces, se intensifican las mayores emociones que
estaban guardadas en las calles de una ciudad, la brutalidad del sonido se
convierte en una leyenda, que irá guardada en la memoria auditiva, las voces
pasarán a ocupar las noches de insomnio, la guerra está en el desorden del
cuerpo, el grito sobresale de las mandíbulas, el mundo parece reducirse a un
concierto de heavy metal, apenas imaginamos la historia del cuerpo frente a los
instrumentos, y la potencia que imprimen las venas y la sangre que fluye en
favor del sonido.
El investigador en su trabajo de campo.
Han
venido desde Japón, India, Chile, EE.UU., Sudáfrica, China, Brasil, Chile,
Argentina, Ecuador, México, Colombia, Venezuela, Paraguay, y de otras partes de
Europa, sería interminable abarcar de los lugares que han venido. El asunto es
que queremos devorar la extrema sonoridad, ante la intermitencia que subsiste con
el intercambio cultural de las ciudades. El heavy metal produce cultura, y
reproduce otras culturas, y permite que otras culturas entren en ese juego
abrupto, irracional, primitivo, y de hermandad. Los metalheads en un concierto
de música extrema escriben una historia que no entrará en un libro de historia oficial,
o de un código civil, escriben una historia que se hará eco en sus barrios y
amigos, escriben una historia imposible entre las paradojas del mundo, escriben
una historia de los sonidos en lo que ellos coleccionan, porque son militantes
de la música, y saben que la historia seguirá siendo la de los camaradas, de
las bandas que emancipan los instrumentos, esa historia de los gestos que desplaza
los territorios y geografías. En el W:O:A y el Brutal Assault todavía no se
terminan de presentar las sonoridades futuristas del metal, estaremos
esperando, quizás, a campo abierto, entre los bosques y el lodo, que siga
sonando en la imaginación Under the runes,
de Bathory.
Notas:
[1]
Durante el verano europeo existen otros festivales de música extrema que,
ciertamente, no se cruzan unos con otros, así podemos dejar constancia de los
que, a más del Wacken Open Air, se realizan en el trascurso de cada año:
Graspop-Bélgica; Sweeden Rock-Suecia; Tuska Open Air-Finlandia;
HellFest-Francia; Brutal Assault-República Checa; Metal Days-Eslovenia;
Woodstock-Reino Unido; Resurrección y Leyendas del metal-España; Netherlands
DeathFest-Holanda; Blastfest-Noruega, con un cartel variado de bandas de estilos
musicales extremos y, de igual manera, con un amplio y diverso público.
[1]
En el W:O:A, es un extensivo campus dividido en varias secciones: Black Stage y
True Stage, principales escenarios donde se presentan las bandas de mayor
popularidad. El Bullhead City Circus, escenario con una carpa estilo circense
donde tocan comúnmente bandas de black metal, death metal u otros géneros
afines. Aparte de los escenarios para las bandas de heavy metal, está claro,
como he mencionado, que el interés es trasmitir valores de la cultura vikinga,
medieval, y folclórica germana, por tanto: Wackinger stage, es donde se
presentan grupos de música popular local que revitalizan lo medieval, el folk,
y lo pagan. Conjuntamente a este escenario está Beergarden Stage, donde se
ofrece la comida de esta época y la cerveza alemana, y además, en este sitio se
puede destacar un área de juegos recreativos referentes a las batallas
medievales y vikingas, finalmente, una zona donde se muestran armas medievales,
armaduras y otros atuendos, y bisuterías como el proceso de elaboración de
espadas. A esto, se debe sumar, las extremas medidas de seguridad, así como las
tiendas de comida, las tiendas de ropa, parches, estampados, discos acetatos, y
camisetas con leyendas de heavy metal, que asiduamente la gente compra.