viernes, 21 de agosto de 2026

Medellín All Night Long. Larga noche de Graham Bonnet

 A sus 78 años, Graham Bonnet. 

 

Cristian López Talavera

Enviado especial

 

Graham Bonnet, el personaje desconocido

Eran los años 2000. Ángeles del Infierno pisaba por primera vez suelo ecuatoriano. En las afueras del Coliseo Rumiñahui escuchaba hablar sobre bandas que no conocía; solo me sumía en el silencio y escuchaba. Ya lo decía Orwell: el silencio es un «arte tan grande como el arte de la palabra». Creo que una de las grandes cualidades que he formado en mi personalidad es dotar a mis oídos de conocimiento. Aquel silencio acústico me trae a la memoria un diálogo:

—Bonnet tocó en Future World.

—¿En serio? Yo pensé que solo era Rainbow y Alcatrazz.

—No, loco, tocó con Pretty Maids.

El silencio había hecho de las suyas. Había explorado muchos nombres que para mí eran desconocidos: ¿Bonnet, Future World, Alcatrazz, Rainbow, Pretty Maids? Tenía 15 años y el mundo se transformaba en una nada sagrada, un eco develador, algo misterioso e intangible, toda una ausencia y, a la vez, una presencia.

A la semana, luego de reunir unos cuantos dólares que ahorraba de la colación, fui a la tienda de don Napo a preguntar, primero, por Bonnet. No sabía su nombre y, de las manos de Napo, salió un casete que decía en su portada «Down to Earth». Me lo hizo escuchar y un solo de guitarra daba inicio a «All Night Long», seguido de la voz de Graham Bonnet:

 

“You're walking up with your eyes on me
It's looking good but I just don't know
I need a girl who can keep her head
All night long...”

 

¿Dónde estarán aquellos roqueros que me entregaron este nuevo mundo?

Así llegué a Graham Bonnet; así llegué, a través de su música y su silencio, a las profundidades del gran heavy metal. Poco a poco, se fue convirtiendo en un ídolo dentro del sonido del metal.


Con integrante de Venena.


¿Quito o Medellín?

Cuando anunciaron a Graham Bonnet en Ecuador, no me ilusioné mucho, porque en 2023 —si la memoria no me falla— suspendieron el concierto en la ciudad capital. Algunos amigos viajaron a Pasto, Colombia, para presenciar el show de Graham Bonnet. Yo tenía algo pendiente, pero sabía que, hasta que Bonnet no pisara suelo ecuatoriano, no iba a comprar la entrada.

Y así fue. Un amigo me dijo:

—Graham Bonnet no va a venir a Ecuador, ¿te lo apuesto?

Me entró la duda, así que decidí tomar mi maleta y viajar a Medellín.

¡Suerte o muerte!

 

Con integrante de Venena.


Medellín: El Teatro Matacandelas

Viajamos desde Quito con mi amigo Mario a Medellín. En el trayecto, recordaba una de las frases más reveladoras del poeta Gonzalo Arango sobre Medallo: «...estuve a punto de abrazar a ese culebrero sucio y fornido, ¿sabes por qué, Medellín? Porque eres capaz de inspirar a un estafador la frase que habría hecho inmortal a don Miguel de Cervantes».

Eso es Medellín: una ciudad donde habita la ars amatoria, los déjà vu silenciosos, una ciudad que nunca duerme. Sus calles están habitadas por los monólogos líricos de vagabundos que corren detrás de los caballos de la noche. Detrás de la ciudad están las montañas, que surgen de un cielo donde la música está escrita, porque Medellín es música, y esos sonidos heterogéneos han ido construyendo la Medellín actual.

En la revista Rolling Stone, en el reportaje titulado «Medellín: reescribiendo su historia», se explica que en los años noventa había más o menos cinco salas independientes de teatro, pequeñas; hoy estamos hablando de que el programa de Salas Abiertas se presenta en 38 salas. Y en uno de esos teatros independientes se anunciaba el concierto de Graham Bonnet: el Teatro Matacandelas.

Con integrantes de The Maniac.


El concierto

Una vez en Medellín, luego de caminar por sus calles y conocer algunos lugares turísticos, decidimos dirigirnos al Teatro Matacandelas. El concierto empezó un poco después de las 18:00. El local ya estaba casi a su máxima capacidad: un espacio pequeño, pero muy acogedor. Desde cualquier lugar podíamos ver a los artistas en la tarima; era un ambiente familiar.

Mientras comprábamos unas cervezas, salió a escena la banda Venena. ¡Qué banda! Fue una gran sorpresa para nosotros verla en vivo: un hard rock violento, con una técnica brutal y un dominio total del escenario. La gente no paró de ovacionar a esta tremenda banda colombiana.

Esperemos escucharla pronto en un trabajo discográfico. Se merece la pena seguirle la pista a esta banda. Canciones como «Like an Addiction» y «Little Smiling Breath» se pueden escuchar a través de su canal de Spotify.

Una pausa de unos diez minutos, luego de la descarga de Venena, nos permitió tomar un respiro antes de ver en vivo a la otra banda telonera: The Maniacs, con un tributo a Acid.

La noche comenzaba con gran violencia cuando empezó a sonar «Hell on Wheels», de Acid. ¡Qué gran voz femenina tiene Medellín en The Maniacs! Canciones que sonaron brutales, como «Black Car» y «Hooked on Metal», desataron la energía del Matacandelas. La gente vitoreaba los coros de cada canción y la energía de The Maniacs se compartía con el público que había llenado el local.

¡Qué gran noche para saber que Colombia tiene futuro en el heavy speed metal! Dos grandes voces femeninas habían encendido la noche del 16 de julio de 2026.

La noche se contemplaba en la Medallo rockera, en la Medallo sedienta de heavy metal. Un pequeño humo nublaba el escenario mientras la banda que acompañaba a Graham Bonnet hacía su aparición. Poco a poco, comenzaba a sonar el intro de «Eyes of the World»:

 

“I see the innocent victims
Fighting to get to his door
No chain of events
Can settle him down
He's not man anymore
Evil moves, evil ways
With his back to the wall
Evil man look at down
Without seeing at all”



Graham Bonnet llegó acompañado de su propia banda.


La gente ya estaba comprometida con Bonnet, quien interpretó la mayor parte del concierto sentado en una silla debido a una reciente operación de tobillo, algo que él mismo explicó durante la presentación. Pero eso no fue un inconveniente para comenzar con sus grandes clásicos. Así sonó «All Night Long».

Era increíble: a sus 78 años, su voz conservaba una gran fuerza y se escuchaba muy bien. Además de su gran presencia escénica, mantenía un buen aspecto y una figura muy delgada. Vestía un atuendo que ha sido habitual en él durante gran parte de su carrera: camisa y corbata fina, lo cual siempre le ha dado un aspecto elegante. Sí, muy elegante: un señor del rock and roll.

Qué decir de los clásicos que sonaron después: «Night Games» y «S.O.S.», canciones que nos iban recordando la gran época de RAINBOW, MICHAEL SCHENKER GROUP y ALCATRAZZ. El sonido estuvo acorde con un gran evento: nítido y bien definido, mientras que la gente se mostró muy amable, algo que caracteriza a toda Colombia.

La noche iba llegando a su fin, pero tenía que sonar su mítica rola «Since You Been Gone». Una noche para el recuerdo. Colombia, una vez más, siendo parte de este sueño del rock and roll.

Para Ego Abominable fue un honor cubrir este evento en Medellín. La esencia del rock sigue viva; mientras nuestros ídolos sigan rolando, la música no cesará jamás.

Cabe destacar que Graham Bonnet llegó acompañado de su propia banda, integrada por músicos de primer nivel. Destaca la presencia sobre el escenario de la bajista Beth-Ami Heavenstone, su actual esposa, quien lo acompaña desde 2013. Además, la banda cuenta con Conrado Pesinato en la guitarra, músicos que han hecho de la banda de Bonnet todo un clásico.

Agradecemos también a la productora Rock Symphony por ser parte de la historia del metal latinoamericano y por hacer realidad que Graham Bonnet se haya presentado en Medellín. Esperamos estar presentes en otros eventos que Rock Symphony realice.

Salud y más metal.





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