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| Foto de Cristian López Talavera. |
Por Cristian López Talavera
(Reporte especial desde Colombia)
Llegamos al Teatro Astor Plaza, alrededor de las 17 horas, en una fría
ciudad de Bogotá. El viernes 18 de julio de 2025 sería diferente, Stryper, aquella banda de metal
cristiano que nos hacía vibrar de jóvenes en los años 80-90 harían una
presentación inolvidable: su poderoso heavy metal clásico junto a letras
esperanzadoras y un público que con sus outfits amarrillo y negro, hacían
presagiar un concierto con un ambiente ochentero.
A las afueras del teatro el público hacía fila, unas 200 personas conversaban, tomaban cerveza, pero lo que llamaba la
atención era la poética de los 80. Cabellos despeinados, chaquetas amarillas y
negras con el logo de Stryper —algunas con flecos—, pantalones jeans
ajustados, nos hacían presagiar de lo que sería el concierto: una sensibilidad
espiritual y roquera a la misma vez. Un exilio al pasado, así se podría resumir
la primera parte del concierto.
El concierto celebraba 40 años de trayectoria
de la banda californiana, comandada por Michael Sweet, quienes rompiendo
estereotipos daban una gira larga por varios puntos en América Latina. En
Bogotá era su segunda vez que daban un concierto.
El escenario: elegante y organizado. Las
puertas se abrieron a las 18:30, la gente ingresó rápidamente, en pocos minutos
la etapa I se llenó. Siendo las 19:30, una voz anunciaba que el evento iba a
comenzar. La primera banda que dio inició al evento fue Hijos del Viento, una
banda joven, con letras políticas y rebeldes que encendieron el escenario al
decir “esto es un concierto de rock”, el público se enchufó con esta banda
colombiana. El rock alternativo y speed de Hijos de viento dejó abierto para
que siguiera la segunda banda anunciada: Aura Ignis, banda bogotana, con amplia
trayectoria, que, de paso, anunciaba su disco “Marcando tu destino”. Aura
Ignis, comandada por Milton Salinas se presentó con un gran escenario, los
riffs de un buen heavy metal hacían corear a las personas que para eso ya
habían llenado en un 80% el teatro Astor Plaza. En la voz estaba Mayra Gomez,
con un gran performance hizo que la presentación de Aura Ignis sea digno de
destacar, a tal punto que el público los despidió con un sonoro aplauso.
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Foto de Cristian López Talavera.
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Las luces se prendieron, pudimos observar una
batería, que le es propia a Stryper, vistosa con los colores clásicos de la
agrupación. El público se acercó al escenario, esperando la salida de la banda.
Las cortinas se cerraron, se escuchaban
sonidos detrás de ellas hasta que el intro con la batería iniciaba, cerca de
las 21:30, las cortinas de a poco se abrían y se pudo ver a los hermanos Michael y
Robert Sweet, en un inicio, con el primer verso “It's been said money talks”
para pasar el micrófono al público que comenzó a vibrar con “In God We Trust”,
la elegancia de Stryper era impecable. La voz de M. Sweet se hacía portentosa,
que generó una admiración de quienes estábamos en el show. Las letras de
Stryper siempre han sido caracterizadas por la claridad y sencillez en sus
mensajes, y así fue el inicio, la gente coreaba “In God we trust/ In Him we
must believe/He is the only way” acompañando a los coros a Howie Simon (quien
llegó en remplazo de Oz Fox) y de Perry Richardson.
El concierto continuó con “Revelation” y
“Calling on You”, que fue el himno que la gente coreó a viva voz. La conexión
fue directa entre Stryper y el público, se veían rostros contentos, alegres, M.
Sweet en medio de las primeras canciones lanzaba biblias a los asistentes que
se peleaban por tener una de esas reliquias. No había alabanzas a Dios, sino
roqueros que disfrutaban de una banda glamera de los años 80.
A cada obra de arte de Stryper, el público
respondía muy bien. No importaba si eran clásicos inmortales o canciones de la
nueva era como “Yahweh”, los coros eran iguales, la emoción la misma. Stryper
no pierde su magia ni su fuerza. Uno de los puntos catárticos fue en “Always
There for You”, el público, en su mayoría, prendió su lámpara del teléfono con
luz amarilla, esto previamente la organización nos indicó que en esta canción
debíamos prender, y así fue, el Teatro Astor Plaza se transformó en negro y
amarillo, algo que sorprendió a Parry Richardson, quien hizo gestos emotivos
por ese detalle del público bogotano.
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| Foto compartida por el grupo Aura Ignis. |
Según lo que conversábamos con amigos de
Colombia, en el 2022 no tocaron temas que en esta gira si la incluyeron como
“When We Were Kings” y “All For One”. La gente estaba entrando en un déjá vu, la era ochentera se apoderaba de Bogotá.
Algo que destacar es que, en medio del
concierto, un roquero venezolano le pidió matrimonio a su novia, ella aceptó,
esto en medio de la euforia del público y que la banda seguía tocando los
himnos de siempre. Esto constata que el público de Bogotá siempre ha sido
receptivo con las bandas y con los visitantes, que siempre recurrimos a ese
país para ver bandas que en nuestros países no llegan, como es el caso de
Ecuador.
El concierto no tuvo una grandiosa
escenografía, ni tampoco extravagancias, más bien fue simple, pero con un
sonido que vale destacar, esto unido a la entrega de Stryper, hizo que este
concierto sea inolvidable.
El grupo anunció nuevo material, además que
conversó con la gente sobre las chaquetas que se hacían presente en el show,
además que bromeó la estética que M. Sweet tenía en su juventud, cuando alguien
del público le indicó una caja de un LP clásico. Eso demostró la fidelidad del
público que pagó su entrada.
A esta altura no pudieron faltar las piezas
inmortales de Stryper: “No More Hell to Pay”, “More Than a Man”, o “Soldiers
Under Command”, rolas que arrollaron al público que ya estaba entregado a la
energía de la banda californiana.
Para concluir su show, que duró una hora y
media, el clásico “To Hell With the Devil” fue coreado a todo pulmón. El
concierto de Stryper llegaba a su fin.
Salimos del Teatro Astor Plaza con la emoción
a flor de piel, pero también con la envidia que en Ecuador no podamos tener conciertos
de esta magnitud. Gracias Bogotá por tanto metal, y gracias por su gente por
darnos la oportunidad de reencontrarnos con esas bandas que fueron parte de
nuestra historia vívida.