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miércoles, 12 de julio de 2023

Alburia: la música debe ser como el aire

 

Por: Cristian López Talavera

 

¿Por qué no muero tranquilo/ esta agonía es sin fin/ en dónde está la salida/ aquí el castigo es vivir?, esta letra corresponde a Alburia, una banda quiteña de rockandroll&blues, formada en el año 2021, en el bar La Oficina, cerca de la Plaza Belmonte. La letra corresponde a la canción Zombie, “Trata sobre un man que no tiene ganas de vivir, si cachas, la depresión”, nos dice Pato, su vocalista. Así empezamos la conversación con los Alburia, en el departamento de Williams (percusiones) y José Luis (bajo), quienes son hermanos, entre los tres han creado una de las bandas con un gran crecimiento en la escena roquera de la capital.

El departamento donde los Alburia ensayan queda en el sur de Quito, el encuentro es a las 16 horas. Al llegar y antes de timbrar la puerta de la casa, se escucha Zombie, acaba la rola y timbro, sale a recibirme José Luis, saludamos e ingreso al lugar donde esta banda practican martes y miércoles, es un cuarto pequeño, en las paredes están poster de los conciertos que han sido invitados, algunos reconocimientos, un pizarrón donde están las canciones que han venido ensayando a lo largo de estos dos años. Hay una bandera grande con el logo de Alburia y una botella de Sunny, pero que contenía pájaro azul. Saludo y les pregunto sobre la canción Zombie, y ellos comienzan a reflexionar sobre la depresión y la angustia del vivir.

 

Hoy que el virus infectó/ el centro mismo de mi alma/ me deslizo sin sentido/ sin sentimiento de nada/ oigo el trino de los perros/ y el ladrar de un pajarito/ que se comen uno al otro/ pero a mí me da lo mismo

 

La letra de Zombie se construye como la roca de Sísifo y ese retorno a la que los seres humanos estamos condenados en vida, a la tragedia de la condena. ¿Cómo se toma conciencia de la tragedia?. Para los Alburia esa tragedia se convierte en juego de palabras, según la RAE hace referencia al azar o la suerte y suele usarse en frases como "no dejar nada al albur". Ellos se encontraron en un bar y decidieron unirse para hacer música. Pato nos dice que él, desde el colegio, tenía un cuadernillo de poemas (que se perdieron cuando se divorció), y de ahí retomó, recordando la letra Zombie.

Cuando les pregunto a los tres sobre qué significa Alburia en sus vidas cotidianas, ellos me responden que es una transformación, Williams me dice que fue una nueva vida, si bien, parece que el destino confluyó en unirse, pero fue un cambio en sus vidas.

 

Con mi banda fuimos a tocar en algún bar/ el sonido fuerte despertaba a la ciudad/ esa linda chica que juré no verla más/ ahora me miraba con su lindo encanto sexual/ ahora qué dices nena/[…] ahora que sabes que llevo el rock en las venas/

 

La canción Rock en las Venas habla sobre ese cambio que Alburia significó para este trío quiteño. “Cuando iniciamos éramos el Williams, dos panas y yo, pero en el primer ensayo, salieron los panitas, nos quedamos los dos”, nos dice Pato, “luego le pregunté a Will, qué hacemos, seguimos o qué, el Will nos dice, digámosle a mi ñaño, el José. Hicimos el ensayo entre los tres, y la conexión fue directa. Al tercer ensayo teníamos dos canciones hechas”.

 

La pandemia influyó en la sensibilidad de los artistas, el encierro, la monotonía, la tristeza, la depresión fueron causales para que el país cambiase ante la visión de la realidad. Aquí nace esa paradoja entre el existencialismo y ese modernismo, tan creciente, y todo eso se transmuta en expresión artística.

 

Pero tampoco hay que dejar a un lado la conciencia política que despertó la pandemia y las políticas antipopulares de Lenin Moreno, que terminó con la protesta de Octubre de 2019, y el derramamiento de sangre que se dio en la ciudad, por eso, Alburia como expresión artística no se desentiende de ese tema, y lo toma como parte de una problemática de esa realidad en sus letras. Se alejan del sentido panfletario, sino más bien, son inconformes ante el sistema, ante ese modelo político de sangre y muerte. Alburia reacciona con el arte.

 

Un levantamiento en octubre de hace años se forjó/ pero un asesino presidente con las armas reprimió/ nadie hizo nada por los muertos todo el mundo se calló/ y la corrupción sigue sentada en presidencial sillón/ vivo en un lugar donde el gobierno es enemigo del país

 

La canción todo está bien es testigo de esa época que quedará marcada en el imaginario de las injusticias sociales del país. La denuncia social con los Alburia se convierte en estética y rebeldía, para ellos, la identidad, la apropiación de los suyos se convierte en tema clave para la nueva sensibilidad del rock en Ecuador.


 

En media entrevista, suena el timbre de la casa, José abre la puerta y es Juan Carlos, quien trabaja la publicidad de Alburia, y trae una funda grande con implementos de este trío de rockandroll&blues, camisetas, llaveros y unas maracas, todas tienen un dibujo en particular, cuando les pregunto, el porqué de esa imagen, José me dice que es la mascota del grupo, que se llama El Pepo.

 

José explica que el 31 de julio de 2021, cuando iba a ser su primer concierto en la Casa Uvilla, que queda por el sector de Miraflores, la organización les solicitó una foto, pero ellos descuidaron ese asunto y tenían fotos con los anteriores miembros de la banda, por lo que José Luis, mediante el uso del editor de fotos del celular se dibujó, quedando ese como el logo de los Alburia, que ahora se le ve en las camisetas, en los demos y en sus redes sociales.

 

La ciudad es un espacio de transformación, de añoranza, de entrañamiento. Poetizar la ciudad es descubrir sus diferencias, pero así mismo es mirarse en el espejo, mirar lo íntimo de nosotros, abandonarnos y seguir el camino. En la canción tarde cansada nos dicen:

 

Tarde muy cansada solo quiero llegar/ coger mi guitarra y ponerme a cantar/ frases que temblando solo llegan a mí/ hoy solo quiero cantar este blues/ la ciudad me envuelve no puedo respirar/ de las alegrías no me puedo acordar/ es tan corto el tiempo en que puedo encontrar/ necesito encontrar mi lugar.

 

No se puede pensar un poema sin recurrir a la soledad. Tarde cansada es la perfomance de la ausencia-presencia. El yo especula con la conciencia de la muerte. Alburia tiene mucho apego al rockandblues de América Latina, en la conversación salió a la luz el gran Pappo’s, la Naranja Metálica, el Tri, el Haragán, Liran Roll. Nosotros tomamos de todo para conjugar y hacer una sola en Alburia.

 

Alburia es una banda que quiere romper las fronteras entre el rock del norte y del sur, quiere llegar a todo el país. Han tocado en varias partes de la capital y una sola vez en Ambato, pero tienen presente que deben seguir trabajando duro para poder llegar a otras ciudades. Tienen un demo editado, con el cual han llegado a varios medios de comunicación, el sencillo de llama DemosAlburianos (2022).

 

Alburia cumple dos años en la escena rockera del Ecuador, para esto han preparado una gran fiesta este 15 de julio del 2023, donde compartirán con su público toda la música que han venido trabajando arduamente. El concierto será en el bar Raymi Music, que queda en la Av. Ajaví y Serapio Japerabi, a las 19 horas. La entrada está a tres dólares y se anuncia que existirán regalos para los asistentes.

 

Alburia son:

Pato Tapia: guitarra y voz principal.

Joselo Jiménez: bajo y coros.

Williams Jiménez: percusión y coros.

miércoles, 6 de abril de 2016

“Esperamos seguir brindándole a las culturas urbanas un espacio de inclusión y expresión en toda su variedad”

Afiche del evento.

El Festival Intercultural Alfaro Raymi, en su cuarta edición de 2016, desarrollado en la ciudad de Portoviejo, presentó a catorce de las quince bandas programadas.
Como cabeza de cartel estuvieron los colombianos Witchtrap, quienes solo pudieron presentar aproximadamente 20 minutos de repertorio. 
El espacio, para el desarrollo del concierto, fue el ex Aeropuerto Reales Tamarindos de la ciudad de Portoviejo.
Un sol intenso presente desde primeras horas de la mañana hasta avanzada la tarde, no evitó que el público mosheara con las bandas por quienes había acudido.

Transcurrido ya un mes del evento, contactamos a su organizador principal, Arnaldo Aguilar, para dialogar respecto a los resultados del evento.

Nación Criminal de Colombia.

Arnaldo, después de un mes de transcurrido el Alfaro Raymi, es más fácil hacer una evaluación del desarrollo del festival ¿Cumplió la organización sus objetivos trazados?
Si logramos cumplir todos nuestros objetivos, tanto en el marco del público como en el cronograma de actividades dentro del Festival.

Una notoria presencia de metaleros de varias ciudades del país se apreció en el concierto, por ello ¿Cuántos asistentes participaron este año?

Alrededor de unas 2500 personas se dieron cita en esta edición del Festival, entre asistentes nacionales e incluso internacionales. Vino gente de Quito, Santo Domingo, Otavalo, Durán, Manta, Loja, Cuenca, Guayaquil, Perú y Colombia.


¿Cuáles han sido las apreciaciones de las bandas locales y nacionales respecto al desarrollo del concierto?
Todas las bandas nos han felicitado por el desarrollo y la organización en general del Alfaro Raymi, la logística del Festival fue muy buena, veníamos trabajando varios meses antes para que todo saliera bien.

¿Qué imagen se llevaron las bandas colombianas invitadas?

Nación Criminal, Polikarpa y Sus Viciosas y Witchtrap se llevaron una buena imagen del país, la gente aquí es muy hospitalaria, caritativa, especialmente porque siempre nos hemos destacado por el buen trato a las bandas locales, nacionales e internacionales, de ello pueden dar fe quienes han participado en el evento.

Ente de Quito.

Me llama la atención que desde las redes sociales muchos asistentes se quejaban de que la policía haya interrumpido la intervención de Witchtrap y no se haya apreciado a Eutanos, pero ¿Cuánta culpabilidad tuvo el mismo público para esta decisión de la policía?
Así es, las personas saben que dentro de Festivales hay ciertas restricciones, como no consumir alcohol y eso se lo publicó en las redes sociales, pero no solo el público es culpable, la Policía también es culpable porque fueron ellos los que dejaron la puerta de acceso sin control, sin informar a la organización, entonces fue ahí que el público aprovechó para poder consumir alcohol. A pesar de esto, la gente disfrutó al máximo del evento, solo faltaba una banda -igual de importante que las otras- por presentarse, la gente supo comprender que era algo que se salía de nuestras manos ya que el Intendente de nuestra ciudad fue quien clausuró el evento.

¿Cuántas facilidades ofrece el espacio del concierto –antiguo aeropuerto- para un festival de esta naturaleza?

El Ex Aeropuerto es un lugar muy amplio, donde se pueden realizar un sin número de actividades, entre ellas Festivales y conciertos. Lastimosamente ese día pegó muy duro el sol, la gente se refugiaba en las carpas que habíamos puesto, en ese sentido el lugar no brindó las comodidades necesarias para el evento que empezó desde la mañana, pero son pequeños detalles que ya hemos tomado en cuenta para una próxima edición.

Witchtrap de Colombia.


¿Estuvo bien coordinado el control de la policía dentro del mismo espacio del concierto?
El tema de seguridad siempre estuvo coordinado con la Policía, porque sabíamos de la magnitud del evento pero como te comentaba anteriormente, fueron ellos los que dejaron la puerta de acceso sin control y sin informar a la organización, tomando esto como base para clausurar el evento.

¿Qué errores encontraron en este festival y qué mecanismos implementarán para su futura corrección?

Quizás nuestro error fue confiar 100% el tema de la seguridad a la Policía Nacional, sabemos que ante ellos no somos bien visto, en una futura edición contrataremos seguridad privada que nos asegure un desarrollo del Festival Intercultural Alfaro Raymi al 100% sin inconvenientes.


Finalmente ¿Habrá Alfaro Raymi para 2017?

Trabajamos para eso, pero si les adelantamos que los entes auspiciantes están prestos a ayudar. Esperamos seguir brindándole a las culturas urbanas un espacio de inclusión y expresión en toda su variedad, a través de las artes o de la música, brindándoles el espacio que se merecen ante la sociedad, como es nuestro objetivo principal. Así mismo esperamos seguir contando con el apoyo de la gente que gusta de asistir a estos eventos, lo cual también es una fuente de turismo para nuestra ciudad.

Fotos tomadas de la página en facebook del evento.

miércoles, 2 de julio de 2014

De periodistas rockeros y otros innecesarios





¿Qué importancia tienen los medios de comunicación rock metaleros, en un presente plagado de “periodistas de redes sociales”?, ¿Continúa siendo necesaria la mediación: medio de comunicación – público para difundir a una banda nueva o posicionada?, ¿Cuánta apertura para cubrir un evento existe para los periodistas especializados?, ¿Se reconoce al periodismo rock metalero como una profesión?

Dos momentos me llevan a reflexionar sobre este tema: 1) el editorial del reciente número de un magazine ecuatoriano, y 2) la opinión de un periodista local especializado en el tema. Ambos coinciden en puntos preocupantes: la idea errada de creer que las redes sociales vuelven periodista a cualquier fan y la exigencia de falsos “metal star” en intentar imponer a toda costa una promoción que no se ha ganado con humildad sino con arrogancia y mentiras.

Es cierto que los medios de comunicación especializados en rock y metal, en soporte impreso, fueron en su mayoría saliendo de circulación, pero también es cierto que muchos de estos medios de comunicación migraron al soporte digital, sea desde un blog o una página web donde continuar su labor periodística. Sin embargo la irrupción de las redes sociales fueron representando un problema para quienes eran profesionales (sea por titulación o por experiencia, o ambas cosas) en esta área. Así fueron apareciendo “periodistas”, críticos y analistas, convencidos que la promoción por estos medios justificaba su labor comunicacional.

Este falso periodismo ha minimizado la profesión de comunicador, sobre todo de especialistas en rock y metal (que para ser francos solo pocos pueden ostentar tan designación, sea por sus años vinculados al movimiento nacional o porque sus reflexiones y trabajo periodístico lo amerita). Fomentando la idea errada de que un comentario posteado o un álbum con fotos desde un perfil es todo lo que se necesita.

Y mientras, se han erigido bandas “famosas” desde las redes sociales, bandas que anuncian que sus trabajos se editan fuera del país, que publican álbumes completos con fotos para reconocerlos, convenciendo (sí, esta es la palabra) a periodistas de que los promocionen mediante entrevistas o reseñas y a cambio ofrecen un material en físico que jamás envían. O cuando existe más “sabiduría” exigen a los pocos que continúan detrás de medios impresos, que ubiquen a sus bandas en las portadas, porque son reconocidos, tienen seguidores, aparecen todos los días posteados en Facebook.

En esta realidad donde las redes sociales crearon “periodistas”, donde las bandas promocionadas (desde sus mismas cuentas o la de amigos) se van creyendo su propia percepción de difusión, solo le queda al periodista comprometido con su labor silenciosa y constante, el continuar pensando, analizando y sobre todo hacer periodismo con el propósito de informar adecuadamente lo que otros no hacen. Ser el lado B de la realidad que otros no desean ver.