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domingo, 24 de marzo de 2019

Máquinas de acero Vol. 1



Máquinas de acero Vol. 1 (Telón de acero, 2018) no solo refleja que la producción ecuatoriana, dentro del ámbito musical metalero, sigue en pie, sino que se encuentra en su mejor momento. Esta muestra de 15 bandas nacionales (aunque en su mayoría provengan de la ciudad capital) es el reflejo de esa apuesta por alimentar una escena y sobre todo legar un registro de calidad.

La producción de este primer volumen denota un trabajo que ha cubierto todos los aspectos de una empresa de esta índole. El conjunto de bandas que conforman esta obra la dotan de un excelente equilibro. Así el heavy, thrash, death, black conviven sin problema.

Así como en su momento los compilatorios Ecuador subterráneo o Ecuador Brutal (o el reciente Ecuador underground) expusieron a un conjunto de bandas que crearon toda una revolución a nivel nacional, Máquinas de acero, desde el objetivo de su ideólogo, espera “fomentar la industria creativa y continuar generando historias para nuestro rock ecuatoriano”.

Y precisamente, Máquina de acero, es un registro invaluable para conocer lo que está pasando en el país desde las propuestas de sus bandas: temas abordados y puesta en escena (por cada banda se puede ver un video en youtube en el proceso de grabación). Es innegable que el nivel de esta generación de músicos está irrumpiendo en la escena metalera de Ecuador.

Si este primer volumen destaca por calidad y conjunto reunido, que vengan los otros volúmenes y no decaigan en su objetivo. El metal, las bandas, el público, y sobre todo la historia, lo agradecerán.         

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Total Death: “Es una gran terapia crear arte para desahogar emociones”

TOTAL DEATH: Ider Farfán (guitarrista y vocalista) Carlos Moreno (bajista) Luis Fernando Orquera (guitarrista y voces) Danny Molina (baterista).

TotalDeath es una de las bandas más importantes del metal ecuatoriano. Es una de las pioneras en lo que se llamó metal emocional. Se trata de una banda de death doom metal, con más de 20 años de trayectoria y reconocimiento tanto nacional como internacional.
Ha publicado los trabajos Bajo el mismo extraño cielo (demo, 1996) Silencio de soledad (ep, 1996) Lágrimas de ensueño (Metal Psycho, 1999) El rostro que llevamos dentro (Subterra Records, 2001) Desolatte recollections (American Line, 2006) y Somatic (American Line, 2010).
Su más reciente trabajo se titula Inmerso en la sangre (American Line, 2015), una obra que ha servido de excusa para contactar a su baterista, Danny Molina, y dialogar extendidamente sobre este nuevo álbum e interiorizar en su composición y letras.

Que el metal de muerte invada a cada uno de los invocados a este ritual. 

Portada del álbum Inmerso en la sangre.

Saludos Danny, ¿cómo le va a la banda por estos días?
Pues ahí vamos muy bien, con varios proyectos encima, hace poco lanzamos EL MENOR DE LOS MALES, un Split flexi 7” con nuestros hermanos LASEN, y tocamos con el experimento TOTAL DEATH & IBO KUSH, una fusión con el legendario cantante quiteño tocando canciones de sus discos y él cantando canciones nuestras, estuvo muy disruptivo, no apto para gente cerrada.

Inmerso en la sangre es un trabajo con el que, desde mi lectura, han regresado a la emotividad de álbumes como Lágrimas de ensueño y El rostro que llevamos dentro ¿Cuánto les tomó componer, corregir y alistar esta nueva obra?
Muchas gracias por las palabras, y sí tratamos de regresar a las melodías de antes, pero con un sonido totalmente moderno, por eso fuimos a México a grabarlo y enviamos a Suecia el trabajo para ser masterizado, exactamente nos tomó un año desarrollar el álbum, y cerca de seis meses más en hacer arreglos con los nuevos integrantes de la banda (Orquera y Moreno), estamos muy satisfechos con el resultado.





A diferencia de sus dos álbumes anteriores: Desolate recolletions y Somatic, cantados en inglés y más death, no se logró una promoción tan fuerte como ocurre con Inmerso en la sangre ¿a qué se debe esto?
Es cierto, con la salida de Rubén Barros de la banda, que era la persona que se encargaba del booking, relaciones públicas y promoción de la banda, retomamos el control de esta parte, Ider y yo. No hacemos booking, ni relaciones públicas, pero sí nos encargamos de darle una estrategia de comunicación correcta al material y hacer que la gente sepa qué es lo que sucede con la banda y el nuevo material, esto es algo que no pasaba antes, porque ese era un trabajo exclusivo de Barros y nosotros nos dedicábamos exclusivamente a hacer música, Hoy en día le hacemos a todo.

¿Esto, respecto a la promoción, tiene que ver con la publicación de varios formatos de la obra, desde el 7 ep Olvida, hasta el digipack?
Pues queríamos que este disco sea inolvidable, queríamos lanzarlo con un single pero hacerlo de una manera internacional, entonces dijimos hagámoslo con un 7” especial, que presente el álbum y lo hicimos. Es una edición muy bella, de lujo, varios colores, una presentación de primera, se acabó y nos dio el empujón que necesitábamos para presentar el álbum en varias presentaciones.

Lanzamos una versión digipack de seis paneles fabricada en NY/USA, que se acabó en el 2014 mismo, American Line lanzó la versión Cd Jewel, con un booklet de 24 páginas, sleevecase/stickers, lanzamos la versión Picture Disc 12” vinyl con tracks especiales (es la primera vez que una banda nacional lanza un picturedisc), también existe un single en un Split 7” Flexi Vinyl (5 colores) compartido con nuestros hermanos LASEN, que se llama “El menor de los males”, que tiene una canción que no está en otras ediciones y la última versión es un libro con cuentos de varios autores nacionales que han reinterpretado las canciones y han escrito historias, se llama Cicatrices del demonio y se lanzará muy pronto.
Portada del ep Olvida.

¿Cuán necesario es que una banda, tras la publicación de un nuevo álbum, le apueste a la promoción no solo de la música, sino de mercadería (camisetas, parches, cervezas, etc.) vinculada a la obra? ¿Cómo les ha ido a ustedes?
Sabes que nunca hemos pensando en hacer cosas desde un punto marketinero, simplemente queremos hacer algo especial para la gente que nos sigue, no hacemos miles de tirajes de nuestros CDS o merchandising.
Tratamos de hacer cosas especiales, tal es el caso de la cerveza, la lanzamos por los 20 años de la banda, fuimos los primeros en hacerlo en esta región de Latinoamérica y en una presentación de lujo, hicimos apenas un batch de 400 cervezas que se acabaron en pocos meses.
O la merch, camisetas o parches, es material exclusivo lanzado en tirajes de 50 piezas de cada diseño, justamente para seguidores de la banda, no nos interesa generar más fans, que es el verdadero objetivo del marketing.
No nos ha ido bien si pensamos en ventas o en ganar plata, porque siempre hemos perdido dinero, pero la satisfacción de hacer algo inolvidable realmente no tiene precio.

¿Cuál ha sido la respuesta de los medios de comunicación especializados y el público en torno a Inmerso en la sangre?

Internacionalmente el álbum ha sido muy bien recibido, muy buenas críticas, la gente que nos ha dado comentarios increíbles del álbum. Pero te soy honesto siempre que hacemos un álbum pensamos en nosotros, más que en pensar si a la gente le puede impactar.

Afiche promocional de concierto Total Death & Ibo Kush.

¿Por qué volver a publicar con American Line? ¿Qué le ofrece este sello a la banda? ¿Existieron otras propuestas de sellos a nivel internacional? 
Siempre estamos conversando con varias labels en el mundo, sobre trabajar juntos, pero el proyecto de “Inmerso en la sangre” era un trabajo que platicamos con American Line desde su concepción, así que decidimos hacerlo con él, además que esta vez coproducimos este álbum, entonces era conveniente, porque teníamos el control de todo.

¿Por qué titular al álbum Inmerso en la sangre? ¿Qué significado oculta el soterramiento de un elemento vital?
Es como un estado de dolor inmenso, si ya está ahogándote, eso que te da vida, estás perdido…
Personalmente he atravesado por momentos muy difíciles esta última época, y como siempre la banda ha sido un canal de expresión para estos sentimientos, siempre es una gran terapia crear un poco de arte para desahogar tus emociones.

Con Inmerso en la sangre se refuerza la poética, por lo menos así lo entiendo, implícita de la banda. Letras cargadas de dolor e ira, pero debidamente compuestas en un cuerpo purulento. ¿Quién o quiénes fueron los encargados de escribirlas para este álbum?

Yo escribo las letras de los álbumes de la banda desde siempre, no tengo una formación en literatura, ni soy poeta, son líricas donde exteriorizar sentimientos propios, vivencias o experiencias de personas cercanas son la base de inspiración. He leído nuevamente mucho a Baudelaire estos tiempos.

Portada del libro Cicatrices del demonio, de próxima publicación.


El pasado es ese algo, transformado en recuerdos, que duele. ¿Por qué sumarle a este dolor del ayer la sangre como elemento purificador?
Como catalizador de emociones pienso yo, no es que soy la persona más triste del mundo, de hecho, soy muy positivo y divertido, pero esa parte oscura de la vida de las personas se puede trasladar a una melodía de canción o una letra profunda que hable de lo que sientes.

¿A qué respondió el Split con Lasen?
Lasen siempre ha sido y siempre será una banda admirada por nosotros, su trabajo es excelente y compartimos muchas cosas tanto musicalmente como en nuestras vidas personales, fue la mejor decisión hacerlo juntos. Lasen está lanzando un nuevo trabajo y nosotros estábamos en la etapa de promoción de INMERSO, así que fue una gran oportunidad para ambos.



¿En qué otros proyectos se encuentra la banda? ¿Alguna gira nacional en este 2016?
Tenemos varios shows puntuales en Ecuador, por ahí hemos empezado conversaciones con varias personas del mundo sobre la manera de expandir nuestra música a la gente.
Como te comenté CICATRICES DEL DEMONIO, es nuestra prioridad en estos momentos, estamos en etapa de producción del diseño del libro, el CD ya ha sido impreso en USA, la corrección de estilo está en proceso, muy pronto podrán encontrar en librerías esta iniciativa.



Fotos tomadas de su cuenta de facebook.

sábado, 9 de agosto de 2014

Megadeth. Un día para ajustar cuentas

Xavier junto David Ellefson.



Han pasado más de tres meses desde la segunda llegada de Megadeth a Ecuador. Un día memorable para los miles de fanáticos que se dieron cita en el Ágora de la Casa de la Cultura, en Quito, el 22 de abril. Un día que los acompañará mientras el metal continúe siendo parte de sus vidas.
Contactamos con uno de sus fans acérrimos y le pedimos que escribiera sobre su experiencia previa y en el concierto, el resultado ha sido una explícita y desbordante crónica que les hará rememorar los mejores momentos de este concierto.

Por Xavier Soto

I. Fan, forever
¿A qué hora sales? Esperaba impaciente en el parque mientras respondía que ya bajaba.
“Puta cómo es jodido trotar en esta ciudad, el sol pega tan directo y las montañas me acosan, no lo recordaba tan jodido la vez anterior. Cuánta gente a esta hora en el parque. ¿Será feriado o son desempleados? Bueno, aprovecho trotando, en Santiago y más aún en Buenos Aires no podré hacerlo sin ser interrumpido. Mis tendones tienen que estar a punto para el doble bombo que me exige. De vuelta al hotel”.
—¿Chuta, será? ¡Claro que es! Amor, mueve —pienso mientras la veo cruzar tan grácil. Vengo por ella y por la banda, pero vengo por ella.
­­­—Ni sabes, acabo de ver al baterista corriendo hace dos minutos.
—No jodas. ¿Estás seguro?, —pregunta—. Y casi que sí —le digo, mientras busco alrededor del parque para reafirmarlo—. Es que apenas lo vi de reojo.
—¿Por qué no te quedas buscándolo mientras yo realizo mis trámites?
—No, —le digo—, yo te acompaño, además no creo tener tanta suerte.
—Nada, quédate acá y te timbro al salir del banco.
—Bueno, pero creo que es en vano igual.
Me despido y deambulo en el parque de enfrente, recorriendo visualmente la periferia del parque en busca de un tipo gringo con cara de baterista. Y de pronto me pierdo entre la cantidad de gente subempleada y la que tiene tiempo para pasearse un lunes en la mañana en un céntrico parque de la capital; entre la señora del maduro con queso y un grupo de gitanas que ofrecían leer mi futuro en el café y el tarot, sin saber que leo esa tragedia en mi espejo todos los días, logro distinguir de nuevo al sujeto bastante alejado y me dije: ahora.
Corro detrás de él gritando ¡Shawn! ¡Shawn! Pero creo espantarlo pues acelera su paso e ingresa al hotel con más rapidez.
“Tres kilómetros, no puedo hacer los cinco habituales, la altura pesa, ojalá no me dé problemas en el show. Me esperan los muchachos para comer, mejor me apuro. Es un buen día para conocer la ciudad. Cómo que escuché que alguien me llamó. ¿Será que alguien me reconoció? Oh, un tipo con cara de alterado corre a lo lejos en mi dirección, mejor entro, no la vaya a cagar empezando la gira en Latinoamérica. Good morning”.
Dudo en la puerta al ingresar. Es un hotel de lujo y a veces los botones y la gente del lobby son como la verga. Qué chucha, entro.
—Disculpe, ¿se aloja Megadeth aquí?
—No sabría decirle, pero esto no es un lugar público así que le pido que se retire, —me dice un tipo vestido de Pepe Grillo—. A quién le pregunto también, pienso; mientras veo a David Ellefson saliendo al lobby y grito su nombre, a continuación un “a picture please”, en el inglés de Tarzán que me manejo, y él, muy amable y con una sonrisa dice “claro”. Me dirijo al Pepe Grillo: ¿podrías hacer el favor? No le quedó más. Sonrisa emocionada la mía, cordial la de David; le enseño la entrada y me dice “cool man, see you there”. Suelto un gracias y Pepe Grillo me señala la puerta. Primera sorpresa. Así empezó el concierto de Megadeth para mí.






II. Reckoning day
Después de seis años de su primera venida, el cuarteto formado en San Francisco, regresa para celebrar uno de sus discos más exitosos, Youthanasia, publicado hace 20 años, cuando ya reafirmaban su madurez musical sin dejar de lado la vena visceral que en base a guitarras técnicas progresivas, el speed propio del género, líricas bien pensadas y la voz del eterno líder, hacían una marca registrada en el metal mainstream.
Doce de la mañana del siguiente día. Una sola cola. Había estado nublado antes, pero el gracioso sol decidió hacer fila, la puta madre. Dar la vuelta es por gusto, no conozco a nadie, así que al fondo está vacío. Ella vino. Almuerzo de vereda y escocés, sí, jamás imaginé tomar Doble Black en una fila (ni en ningún lado) pero era Megadeth, entiendes, y ella trajo mi segunda sorpresa.
Ya tostados entramos golpe de seis de la tarde y a esperar. Las horas invertidas en el viaje (sin hablar de lo monetario) las horas en la cola, todos los dolores acumulados quedan en stand by mientras se está ya dentro del recinto. Ya pasó el tira y jala con los pacos y la seguridad interna, el público ha madurado, ya se comporta, no decide romper la valla, bueno yo, pero porque estaba entonado, pero solo yo. Así que más quietos se espera a Basca.
Basca a estas alturas se ha convertido en la banda del hermano mayor que tenemos en el Ecuador, o sea a base de persistencia, registros discográficos, un puñado de canciones que han calado entre los oyentes que crecimos sintonizando radios AM, a las que tenías que poner de cabeza o improvisar un cordel como antena (hablo de mi generación en Guayaquil) y girar por todo el Ecuador, quizá es la banda que más hemos visto en escena y por ello se los ve con bastante cariño y empatía, pero cuidado con la sobreexposición como telonera de las bandas internacionales.





Basca en escena. Falla el sonido de entrada. En las dos primeras canciones apenas se escuchó a Juan Pablo, el vocalista, pero ya con cancha manejaron la situación y el público comenzó a cantar de memoria sus canciones, igual no deja de ser una falta de respeto por parte de la producción, sobre todo en lo que vendría después. Clásicos sonaban e incluso presentaron una canción nueva: “Agresor convicto”, muy en la línea de su último trabajo, confirmando el compromiso como artistas de esta leyenda cuencana manteniéndose en vigencia, el cierre con “Ándate” y sacadero de chucha en el pit. Se despiden agradeciendo el apoyo, a pesar de todo, no es culpa suya muchachos.
Esta es la espera más fatídica en los conciertos y la más larga; empiezas paciente como la naturaleza, y como esta, todo se va haciendo añicos, más cuando giras y ves a las cuatro mil personas alrededor, la bandera gigante con el logo de la banda, y si bien en mi caso es la segunda vez que veo a la banda, y por supuesto no será la última, nos cobija el mismo entusiasmo de poder presenciar a uno de los pedestales del thrash mundial, el género que pisó el acelerador con contundencia y crítica social, escapando un poco a la fantasía del heavy y que fue puntal para el metal extremo; por otro lado vamos a ver a Mustaine, el compositor y una de las guitarras más reconocidas dentro del género, su figura se erige a la par del nombre de la banda que él creó como Lemmy o Alice Cooper, una banda parida desde el orgullo y la rabia después de la consabida historia de su expulsión de la otra banda gran banda de San Francisco, sonar más rápido y mejor fue su consigna y a muchos nos parece que lo consiguió.
Nueve y treinta. Megadeth retorna a las tablas ecuatorianas que conquistó hace unos años atrás en la Plaza de Toros. Se apagan las luces y reconocemos su melena pelirroja saliendo de la oscuridad y sin darte respiro, un onda expansiva sale del escenario con las  guitarras acuchillantes de Hangar 18, una de las joyas del Rust in Peace (mi favorito) y se prendió la mecha de una bomba. ¡Para eso venimos chucha! “Inteligencia militar, dos palabras que juntas no tienen sentido”, ja, ja, ja, me agradas Mustaine.





En seguidilla suena “Wake up dead”, con todo sus cambios de ritmo y el virtuosismo en todo su esplendor. Aquí más que en otras canciones se nota la técnica de la araña (The spider chord) que él inventó en sus inicios. Lo ha perfeccionado ahora y ha sido emulado por muchos.
Los acordes suaves de “In my darkest hour”, dedicada a su amigo Cliff Burton, fueron recibidas con escándalo por tratarse de las más emotivas. Y vaya que acá Mustaine demuestra su calidad compositiva y melódica, una muestra:
Después del intro melódico, empieza una marcha de riffs heavies que acompaña el reclamo de un novio afectado en su hora más oscura: “En mi hora de necesidad ¡ja! tú no estabas ahí / y aunque te busqué no me diste la mano / en mi hora más oscura tu gracia no brilló en mí / eso se siente frío, muy frío / nadie se preocupa por mí”. Y cuando se pone más serio acelera el tiempo: “¿Pensaste alguna vez si me siento solo?  (…) No sabes cuánto me costó encontrar mi espacio y satisfacerte también / ahora que muero por ti / aún se me eriza la piel al respirar tu nombre”. Y acelera, acelera mal: “La soledad no solo la sienten los tontos / solo trato de aliviar el dolor deseando ser abrazado a ti / solo, tan solo, estoy perdido / ¿no me sostendrás de nuevo? Tú solo te reíste, ¡perra!”. Y ya todo va mal, el tren comenzó a andar con todo, menos con el sonido, comenzó a fallar ligeramente, pero aún soportable, haciendo que después de “Kingmaker” se parara por primera vez el show.
En esta pausa Dave demostró la apertura de su personalidad, pidiendo disculpas por el problema de sonido, interactuando y pareciéndose sentir cómodo con el cariño del público en esta parte del mundo. Hace unos años atrás, en la Plaza de Toros, donde sembró esa semilla de relación con el público cuando encontramos un Dave humilde y afable, entonces teníamos la imagen del tipo rudo que tenía problemas de manejo de la ira que le costó ver desfilar más de una decena de músicos en su banda y peleas con otras como Metallica, Slayer, Motley Crüe, etcétera, pero con el devenir de los años o algún tipo de experiencia personal, lo ha vuelto más sociable y esta vez se potencializó su relación con esta tierra de volcanes que bostezan a menudo.
Reinician con el “Hello me…” del clásico “Sweating bullets” y su diálogo consigo mismo del personaje torturado por la locura donde advierte que si no termina esa guerra en su cabeza terminará muerto. En seguida “She-wolf” y en el clímax de la canción, que es el duelo de guitarras de riff heavy junto con Chris Broderick, se acercan al borde del escenario para deleite del entusiasta, lo que hace que no se sienta la mordida y falla del sonido de manera fatal, molestando a la banda. Aplausos Prosonido. Otra vez el líder de la banda aproxima a los asistentes.
Regresan a tocar “Dawn Patrol” y se presentan sendos problemas de audio y además en las tres pantallas de video de fondo, que debieran soportar la parte del show más allá de la música, como una banda de este calibre merece. Esto dejó de ser divertido para Dave y el resto. Se paró el show alrededor de 15 minutos hasta estar seguros de que esté superado el desastre. Regresaron directo a sus instrumentos sin interacción, entendible, para hacer sonar “Poison was the cure”, como para de entrada recuperar el ánimo de ellos pues igual la gente los animaba y entendía que no era problema de ellos y todo bien.


El trofeo de Xavier.



Con su lugarteniente David Ellefson, su compañero de juerga de inicios y el bajista de los discos más clásicos animando y el artillero Shawn Drover desde las batacas soportando el inicio de “Trust”, la fiesta se volvió a encender, aun así Dave haya cantado con mal español (como todos los gringos que lo intentan) “...traicionados por la lujuria” para luego comenzar el set del disco en homenaje.
Y es que con Youthanasia, lanzado en Halloween del ’94, en medio de una época dura para el metal, ya que el grunge estaba en todo su apogeo y los grupos ochenteros pasaban por crisis de receptividad, Megadeth supo salir adelante con la fuerza de sencillos como “Reckoning day”, donde el riff de guitarra como ferrocarril en movimiento sostiene el ritmo de la canción. El vídeo de la clásica portada del álbum con los bebés colgando en un tendedero se proyectaba en la pantalla y luego la canción del disco en tributo “Youthanasia”, que ha sido re ensayada para esta gira, canción no muy tocada para otras ocasiones y por ello fue solo preámbulo para una de las más coreadas: “A tout le monde”, la canción de despedida donde se nos invita a sonreír al recordar al ser amado que se ha ido “…a tout les amis” -que chucha si todos somos gringos por qué no cantar en francés también- siendo tal la respuesta de sus “droogies” (como Dave llama a los fans, basado en como llamaba Alex DeLarge a sus compinches en La Naranja Mecánica) que simplemente nos dejó cantar para terminar aplaudiéndonos todos y a unos centímetros del suelo.
Y si empezaron con velocidad, tenían que rematar a morir. Bombo de Shawn marcando el compás para las palmas. Oh ese bajo de Ellefson, un tic en la pierna y un nervio desconocido se despierta; guitarra de Mustaine, ¾ de boca abierta “What do you mean, I don't believe in God?” se siente como la más eléctrica de las versiones de “Peace sells…”. En el remate final se desarma el Ágora, se agitan las melenas, el mosh se prende, retumba la casa, la mascota Vic Rattlehead sale a escena como político agitando a las masas al desenfreno y empujándolo al filo de la anarquía. Termina y un segundo después estamos gritando el “Megadeth, Megadeth arrecho Megadeth”. Grita Ecuador tu país, “Symphony of Destruction”, ya para estas alturas lo reconozco, ya no se extraña a Marty Friedman, a pesar de ser un romántico, pienso que Chris Borderick supiló con creces al zambo y se ha posicionado como la mejor dupla guitarrera para Mustaine, le falta construir un clásico.
Dave agradece la respuesta, le pasan una bandera tricolor, la coloca en los hombros, la amarra al pedestal, hace un amague con la guitarra y arranca con uno de los riffs más honestos  y viscerales del heavy metal que promete pisar el acelerador a fondo. Política y religión cobijan al mundo para ser llevados como ovejas y lavarnos el pensamiento canta el “colorado” y podría fundar un estado en este recinto, afuera que se jodan. Imágenes de líderes políticos al fondo, hace una pausa para presentar a la banda con Shawn manteniendo el ritmo, el mismo de las pulsaciones del corazón y remata con la coda final y el tren se descarriló a propósito y Mustaine decidió estrellarnos con una pared y nos fuimos a la mierda, las dos guitarras desmoronan los cimientos “...of the overdose” y aporreo el aire con mi cabeza “and the lack of mercy killers”. Baja el volumen, qué velocidad tiene esa vaina! Carajo córtate el cabello “mercy killers, mercy killeers”. Tengo una guitarra de carne a mi lado donde los acompaño en el solo “kileeers, killeeeers” ¿bramó un volcán? “next thing you know they’ll take my thoughts away”. Fin.
Ovación afónica, más brazos que voz, alguien coronó acá. Vuelve a agradecer por tolerar los problemas técnicos, prometen volver y los volveremos a ver; de tan buen humor estaba Dave que bailó, en serio bailó e hizo “air guitar” cuando estaba saliendo del escenario con “My way” de Sid Vicious.
Eso de tener el corazón lleno de música te devuelve optimista y quieres más tiempo; a la salida tercera sorpresa: me regalan una vitela firmada por Mustaine caída en manos equivocadas. Fue mi día de ajuste de cuentas, ya puedo acogerme a la Youthanasia.