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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Quito es gloria perpetua


Por Cristian López Talavera

Unas 150 personas se congregaron detrás de la Maternidad Isidro Ayora, en el Centro de Arte Contemporáneo, antiguo Hospital Eugenio Espejo, en la ciudad de Quito para presenciar uno de los festivales metaleros: El Mitad del Mundo Fest, que en su inicio promocionaba a cuatro bandas, entre ellas tres extranjeras y una ecuatoriana.
Rhapsody, banda que dirige el mítico Luca Turilli, y los alemanes Primal Fear eran el plato fuerte para el domingo 11 de septiembre de 2016. Por otro lado, Valintor, de Colombia y Southen Cross, de Ecuador venían a ser las bandas teloneras de este concierto “exclusivo” para 200 personas.

Un inicio tardío
Los domingos en Quito están acompañados de fútbol, la gente se concentra en el resultado de sus equipos favoritos. Los otros, quizá están en los parques, tal vez, en sus casas acompañados de unas buenas películas, pero no para un grupo de jóvenes que se concentran en el antiguo Hospital Eugenio Espejo para presenciar un concierto de Power Metal.
El concierto estaba previsto para las 15 horas. Un transporte de turismo traía en su interior a dos históricas bandas de power metal europeo: los italianos Rhapsody y los alemanes Primal Fear. La gente metalera se apostó a los alrededores para saludar.
El primero en bajar fue Ralf Scheepers, vocalista de Primal Fear, quien saludó.
- Ralf, welcome to Ecuador.
- Ralf, thanks for come here.
Eran los gritos que venían del público. Luego de unos minutos apareció Luca Turilli, guitarrista y fundador de Rhapsody. Fue el momento emotivo: “Loco, Luca está aquí”, “Grande Luca”, “Lione sin ti no es Rhapsody”. A lo que Luca Turilli alzó sus brazos y saludó a la gente. Así, el concierto parecía venir bien. Eran las 3 de la tarde y Quito era power metal.
Con la emoción de observar la llegada de las bandas al lugar donde se daría el concierto, nos apostamos en la fila.
Los minutos iban pasando, la gente seguía llegando y las puertas permanecían cerradas. Las cervezas y los cigarrillos se hacían presente en el lugar, con esto se mitigaba la desesperación que producía la espera.
Comenzaron a llegar policías, unos 100 policías para unas 200 personas. Apareció el intendente, amenazando a la gente que si estaban con aliento a licor no ingresarían al concierto; eran las 4 de la tarde.
Los metaleros que llegaron con puntualidad estaban indignados, eran las 5 de la tarde, y las puertas permanecían cerradas. La organización estaba en silencio, varias personas allegadas al local corrían con papeles y detrás del intendente. Entre las personas, con su boleto a mano, corría la voz que el concierto no tenía los permisos necesarios.
Las 17h10 minutos, la primera puerta se abrió. Todo hacía premeditar que en pocos minutos, el concierto empezaría. Todo fue vana ilusión.
- Fue nuestra culpa. Ralf Scheepers decía desde los patios del local.
- Mueve coshco, toca rápido.
- Ecuador no está preparado para los conciertos de Power Metal.
- Si fuera Mago de Oz esto habría empezado rápido.
Mientras, los organizadores corrían de lugar en lugar sin decir palabra alguna a los asistentes que se molestaban por el tiempo de espera.
Todo esto transcurría y la gente comenzó a recordar los grandes conciertos que se han dado en Ecuador, y la poca asistencia a estos. También, recordaban anécdotas de las bandas, por ejemplo, de Ralf en Bilbao, cuando gritó “Viva España” y el abucheo general por parte de los metaleros en Bilbao, y Ralf sin saber qué sucedía. Anécdotas sucedían ya eran más de dos horas de retraso.


Minutos más tarde, gente de la organización salió a dar explicaciones: “En 15 minutos ingresamos, los Rhapsody dañaron los equipos y para la no molestia de los presentes, las bandas teloneras no tocarán, sino directamente pasaremos a los grupos europeos”. 6 pm. Ingresamos al local.




La rosa y la cruz. Rhapsody y Luca Turilli en vivo

Ingresamos al local y el escenario estaba de luces y el intro “Nova Genesis” nos decía que Rhapsody en pocos segundos haría su ingreso. De fondo, Alessandro Conti daba inicio a uno de los shows emblemáticos en Ecuador, su Knightrider of Domm, iniciaba con fuerza. Rosenkreuz sonaba en Quito. El disco Prometheus le teníamos en vivo. Canciones como Symphonia Ignis Divinus, el mismo Prometheus eran parte del escenario. Mientras el público batía palmas a cada canción.
El instante en que la gente coreó fue con Land of inmortals, aquella tierra de la inmortalidad en donde la eternidad se mira en un espejo. Llegó el momento para el Ooooooooo… con Unholy WarCry: “In the dark lies a secret” coreado por todos los asistentes. Así, con esa euforia del público y la banda, llegaron temas emblemas como Son of pain.
Gran fuerza de estos italianos. Cabe resaltar, que Rhapsody es la banda que, luego de separarse Luca Turilli formó con nuevos integrantes, Dominique Leurquin, en la guitarra; Patrice Guers, en el bajo; y, Alex Landenburg, en la batería. Hace no mucho tiempo, a Ecuador, en la Casa de la Cultura, se presentó Rhapsody of fyre, la banda que quedó con Fabio Lione, entre las dos bandas se comparten los discos Dawn of Victory, Legendary Tales, entre otras. 





La expectativa que se había creado era en verle en vivo a Luca Turilli, quien dio el alma en el escenario, jamás estuvo en quietud, siempre su guitarra dialogaba con el público que coreaba a viva voz cada una de las canciones de Rhapsody. La tremenda voz de Alessandro deliraba en el público. Los sonidos épicos no podían faltar, creaban un ambiente de guerra y aventura. Tolkien y su “señor de los anillos” se hacían presente.

Pero no podían faltar los “Game of trhones” con el solo de batería. Espacio para que la banda tome un respiro.
Los puntos catárticos de este show fueron Dawn of Victory y Esmerald Sword (canción con la que finalizó el show).
El pabellón tres del antiguo Hospital Eugenio Espejo a las 6:40 estallaba con el grito de “Gloria, /gloria perpetua/
In this dawn of victory”. 50 minutos duró el show de esta banda italiana.

El infierno sobre ruedas: Primal Fear destruyó melenas en Quito

El tour rulebreaker, de los alemanes Primal Fear se hacía presente, a las 19h10 minutos. Un intro, de unos 15 segundos daba inicio al show, Final Embrace y los Primal Fear aparecían en escenario. Ralf Scheepers, en la voz; Matt Sinner, en la guitarra, Alex Beyrodt, en la otra guitarra; Tom Naumann, en el bajo, y Francesco Jovino, en la batería; Primal Fear era parte de la escena metalera en Ecuador.
Canciones como In metal we trust hicieron que la gente delirara. La canción rulebreaker sonaba en el escenario y Ralf Scheepers emergía de los infiernos para desordenar lo “supuestamente” calmo. Los alemanes que rompen las reglas hacían que la gente estalle en coro “He's a rulebreaker/ Hell on wheels/ And it's not my last goodbye/ Rulebreaker/ Hell on wheels/ And there's no one left to hide/ He's a rulebreaker/Born a rebel and born to die alone”.
Con los puños en alto, Ralf se emocionaba, y la gente gritaba “Primal Fear/ Primal Fear”, ante esto, los alemanes atacaban con Angel in Black, para esto, el virtuosismo de Alex Beyrodt generaba catarsis. Sign of Fear, When death comes Knocking sonaban y la voz de Scheepers emitía los típicos gritos heavys. Un eco permanecía en el local. 





Luego de un juego de Ralf con los asistentes, empezó el destroce de melenas “Are you awake/ are you alive/ Are you ready for a fight/ gonna raise some hell tonight”. Angels of Mercy sonaba en el escenario del Antiguo Hospital Espejo. Seguido de la clásica The end is near.
El show de los alemanes duró aproximadamente una hora. Pero no podía faltar Metal is forever con la cual la gente vibró hasta el extremo. Unas 200 personas corearon el himno de Primal Fear.
Las 8:10 minutos, dio fin a uno de los grandes shows que se han dado en este 2016.
Rhapsody y Primal Fear dejaron el alma en el escenario. La gente se fue satisfecha, más allá de la pésima organización, shows como estos dan categoría a la escena metalera de Ecuador.



Fotos y videos tomados de internet.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Crónicas metálicas # 0





Será porque me he atiborrado de muchas historias donde los protagonistas son víctimas, donde el sistema parece ser el enemigo multiplicado en distintos rostros y acciones (todos con un propósito desfavorable para el personaje principal), donde la violencia física y verbal se encuentra en cada escena, donde lo sobrenatural parece ser la única respuesta para aplacar la maldad alrededor.

Por eso es que Crónicas metálicas # 0 (agosto 2014) comic quiteño con guión de Omar Ortiz, y arte y diseño de Mateo Ortiz y Omar Ortiz, no ha logrado una buena conexión conmigo.  
   
Él, su personaje principal, me resulta un lugar común que como otros es una víctima que anhela cambios radicales, y estos llegan a través de un acontecimiento sobrenatural. Cambio que se propone (o ese es el indicio) desestabilizar el orden social y moral mundial.

Existe una evidente referencia a la Biblia y sus Jinetes del apocalipsis, pero adaptados a cuatro iconos metaleros fallecidos: Cliff “El Hambre”, Chuck “La Muerte”, Gar “La Peste” y Ron “La Guerra”. Personajes invocados no para destruir a la humanidad, sino todo lo contrario, así lo advierte uno de ellos: “Esto no es acerca de venganza ni de odio ni de la muerte. Toleramos la humanidad, pero no creemos en su conciencia”.  

Así Crónicas metálicas es la historia de Él, que protegido por cuatro metaleros-guerreros, están listos para iniciar la batalla contra el ser maligno que utiliza a la humanidad como simples marionetas.

Como lector me hubiese encantado que la historia tuviese otro rumbo, que la violencia que se padece se mermara desde lo racional, recurriendo a estrategias más reales y menos fantasiosas. Con un protagonista asumiendo sus problemas. En definitiva un comic que refleje la vida desde sus momentos crónicos y no otro escape a la realidad.


domingo, 10 de agosto de 2014

Un partido de Ecuador y un concierto de Liran Roll



Por Cristian López Talavera



16h00

Estamos en el bar Garage Karaoke, en la calle Alonso de Angulo, al sur de Quito. Se da inicio al partido entre Ecuador vs. Honduras (20 de junio). En la mesa, junto a las botellas de cervezas y los cigarrillos, alguien deja al descubierto la entrada al concierto de Liran Roll en Quito, a la misma hora que el partido.

Como en una suerte de azar, decidimos primero ir al partido para luego presenciar el concierto de Liran Roll. Sabíamos, de antemano, que Liran Roll tocarían a las 8 de la noche. Estábamos tranquilos. Esperábamos una victoria de Ecuador.

Sin haber sido un gran amante del rock mexicano, el ver la entrada para el concierto de los Liran Roll, el recuerdo se confundió con la historia cegada de mis últimos años de colegio.

De ese periodo de aprendizaje guardo recuerdos muy claros, estaba repitiendo el cuarto año, cuando alguien me prestó un casete del TRI. Llegué a mi casa y grabé en un casete de mi padre, de un grupo de floclore (grabación que me costó una puteada), al escuchar ese grupo mi interés por el rock mexicano se acrecentó, así llegaron a mis manos bandas como Kafra, Luzbel, Transmetal, y un grupo novedoso, tanto en sus líricas psicodélicas con un tinte romántico, unos locos llamados Liran Roll.



16h31

Gol de Honduras. Las primeras frases que se escucharon luego de un letargo fueron: “Rueda puto, no sabes dirigir”. “Arquero de la Liga debe ser”. “Guagua ya estás viejo”.




16h32

Unas cuadras más arriba del colegio donde estudiaba, en el sector de la Basílica, existía la tienda de don Napo, ahí podíamos encontrar variada música de rock. Del colegio, a la hora de salida con los amigos, subíamos a comprar los casetes, antes como ritual, nos echábamos un cigarrillo, a escondidas de nuestros padres.

Los primeros discos de Liran Roll que conseguí fueron María, donde Antonio Lira con su guitarra negra, aparecían en la portada. Ella era a blanco y negro. El costo era de 2 mil sucres con portada a color, a blanco y negro o sin portada costaba a mil 500 sucres. De ahí vinieron los casetes Recuerdos, Momentos, Va por ti.



16h34

Gol de Ecuador. Enner Valencia, con un fuerte disparo de cabeza rompía las redes del arquero hondureño. Así, seis cervezas llegaron a la mesa.



16h48

Pilas, se acaba el partido y nos vamos de una que no tenemos las entradas, se escuchó decir por parte de alguien de la mesa. Otro respondió, fresco, si la gente no ha de ir al concierto, esperemos a que bajen las entradas. Toma y no jodas.

El partido seguía desarrollándose. Atrás de nuestra mesa, los espectadores fungían de directores técnicos, cada uno hacía sus jugadas ficticias. Otros, a lado mío insultaban a Felipao, como sintiendo que él les estuviera escuchando. Adelante, una pareja se besaba, a ellos no les interesaba la consecución del partido. En nuestra mesa lo que importaba era el alcohol y los goles de la selección.



17h05

Gol de Ecuador. Enner, eres un hijo de puta, se escuchó por detrás. Teníamos un nuevo goleador Enner Valencia conseguía el segundo gol, con eso nuestra victoria en el Mundial de Brasil 2014.



18h00

El partido lo ganamos. Salimos contentos del bar, nos ligamos unos chupos a la boca. Ya reunidos todos a las afueras del bar, caminamos rumbo a Chimbacalle, lugar donde se desarrollaría el concierto de Liran Roll.

Tomamos la Avenida Atahualpa, por la Alonso de Angulo, nuestra primera parada fue una tienda, donde nos abastecimos de unas dos botellas de Norteño. Mientras íbamos al concierto, las bromas eran parte de nuestro juego ritual. Todo eso sucedía mientras nos íbamos acercando al concierto. Caminamos las rieles del tren de Quito, y llegamos al local.



19h30

Como suponíamos, poca gente a las afueras del concierto. Esperamos a que bajasen las entradas, nosotros podíamos pagar 10 dólares. Pasamos 30 minutos e ingresamos.

Cuando ingresamos nos equivocamos, el local estaba casi completo. Al inicio, Sueño Eterno, banda legendaria en la escena metalera de Quito, ellos llegaron al escenario con una gran noticia, Salomón Jiménez, ex Sparta y ex XXX, estaba en la vocalización. Canciones como La fuerza del metal, fueron coreados por los asistentes. Además, estuvieron interpretando algo de lo que será su nueva producción discográfica. A continuación, la banda en presentarse fue XXX, con covers de Rata Blanca hicieron que los asistentes cabecearan y corearan cada una de las canciones, pero no podían faltar las míticas Dama de la oscuridad, o el gran Poder del metal. Para cerrar con la escena metalera, se presentó la banda Medieval, de Quito. Una gran energía de estos músicos. Además que sus canciones la interpretaron junto a los asistentes en el escenario, que de a poco se subían al escenario y así dar un ambiente familiar al concierto.



20h00

Había podido ingresar al camerino y estaba pegándome unas chelas con los Sueño Eterno. Conversamos sobre su historia en el Heavy Metal nacional, su aguante, a pesar de las adversidades. Los años de perversidad que era la escena metalera, años atrás. Se terminó la jaba de chelas que se pusieron los Sueño Eterno, al salir a comprar la otra jaba, se escuchó un intro de dos minutos. A eso, Antonio Lira hacía eco de Recuerdos, la canción inicial…

“Me encuentro tan solo/ mirando tu fotografía/ y yo me pregunto que cuál fue el motivo/ de tu partida/ dónde quedaron tus promesas”

La gente coreaba. Liran Roll se encontraba en la ciudad de Quito, luego de dos visitas que realizó a Ambato, la gente metalera de Quito estábamos disfrutando de la música de estos mexicanos, que desde 1991, vienen unificando al blues y al rock and roll y demostrando la grandeza del metal latinoamericano.

En la previa al concierto, se lanzó un video promocionando el evento, ahí, una voz de mujer decía: “Siente el silencio y cierra los ojos/ encontrarás en tu reflejo el enorme potencial del universo”, y cómo no íbamos a terminar alucinados, si en ese Barco Azul estaba la historia y nosotros éramos parte de ello.

Canciones como Dulce Ivonne, Recuerdos, Adiós Amigo, Barco Azul, Flaca, California, cuarto para las 2, Perdedor, sonaron en esa noche. Pero una de las canciones más coreadas fue María, aquella imagen donde muchos de nosotros “desperdiciamos nuestras media vida entre la sobredosis y el alcohol, entre las drogas, el sexo, y el rock and roll”.

Cabe recalcar que la gente se comportó muy bien en el escenario. Disfrutó bastante, entre cervezas y los ya más de 20 años de esta banda mexicana.

Ya entrada la medianoche la “raza” de los Liran Roll se habían ganado la energía del público quiteño, entre las canciones más coreadas estuvo Dulce Ivonne: “Tú luces hermosa si durmiendo estás/ dulce pequeña ángel de amor./ Tu risa contrasta con el cielo azul/ y con el rayo del amanecer del sol…”



23:30

El concierto llega a su final. Hay tiempo para las fotografías. La gente se sube al escenario, otros corren a los camerinos, todos quieren tener parte de esta historia “guajira” de los Liran Roll.

Salimos del concierto. A las afueras, los cigarrillos y el buen Norteño fueron parte de otra historia en este sur, tan amado, de Quito.