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sábado, 27 de agosto de 2011

Un abismo engullendo con desesperación




¿Por qué las bandas buenas (aquellas que nos remueven desde ese adentro emotivo) deciden traicionarse a sí mismas para desaparecer? A veces intento creer que el tedio invadió sus objetivos iniciales, que la desidia y el mandar todo al diablo fue una razón suficiente para el término final. A veces.

La primera vez que escuché Abismo Eterno (banda guayaquileña, para quienes no se han encontrado con su música) supe que entre ellos y yo había una conexión impalpable, ligada desde la poesía irradiada, desde el odio y desesperación más acérrima que desbordaba desde sus líricas y acordes asfixiantes. Melodías cortantes que entraban para no abandonar. Eso era su música, eso fue desde la primera vez y eso continúa siendo desde el recuerdo interminable de mi reproductor.

La última elegía del guardián (Black Castle, 2001) es un trabajo único, no por ser el primero y último de su producción, si no por el sentido poético-trágico-existencialista donde persiste un lamento agónico y enfurecido ante la impotencia de los sucesos vividos, donde la añoranza es vista desde una perspectiva lúgubre, donde la ira se regocija desde una ganancia sexual y donde cada acorde es orquestado desde una melancolía oscura y penetrante a los sentidos. Es un abismo engullendo con desesperación.

He podido acceder a los ensayos del 2005 (una especie de borrador de lo que iba a ser su segundo álbum) y los he imaginado como los temas que consagrarían a la banda, por superar aquella emotividad inicial, por ser más profundos en su concepto sombrío, donde un grito de dolor inmaterializado se escapa y cala. ¿Qué pasó? Aún no lo sé con certeza. Sólo sé que una banda y un segundo trabajo quedó en el limbo desamparando a quienes creímos desde el inicio en su obra, a todos nosotros se nos traicionó de la peor forma: dándonos la espalda como público. Pero la traición ha sido para ellos mismos como artistas. Un final que pudo ser mejor, sin duda. 

Actualmente la banda (y esto por referencias de videos) ha vuelto, no ha formarse si no a reformarse, y es que la diferencia radica en que ya no me suena igual, otro vocalista intenta emular el dolor ofrecido desde un micrófono (y esto va más allá del lazo amistoso que pueda tener con Marco Martínez, primer vocalista). Hay temas nuevos pero no he logrado la afinidad pasada. Réquiem por Abismo Eterno (los viejos y primeros). Se vistió de rosas este silencio...

lunes, 1 de agosto de 2011

Odio y desesperación desde el abismo




Hablar de los guayaquileños Abismo Eterno es nombrar a toda una empresa odiante y melancólica que ha dejado su marca en todos los rincones de Ecuador donde su música y descarga en directo se ha logrado.
Ya a muchos sorprendió con su disco debut La última elegía del guardián (2001) y desde ahí ver en cartelera el nombre de la banda es tener la certeza de encontrarse con el dolor, el amor llevado a estados impulcros y todo ese masoquismo implícito que sugieren sus letras, además de la agresividad escénica y derroche de energía que la banda desde el principio ha mantenido.
Contactamos con su vocalista, Marco Martínez, quien nos informa acerca de el proceso de grabación de lo que será su segunda producción discográfica, de la temática de sus líricas, del porqué el silencio de la banda y además nos invita a conocer su casi secreto oficio literario en el campo narrativo.

P: Saludos Marco, es de conocimiento, no tan público sino más bien selectivo, el que la banda está grabando su segunda producción discográfica ¿Infórmanos al respecto?
R: Arrancamos hace un par de meses con esto de la grabación de las nuevas canciones, aunque no hemos avanzado mucho aún, únicamente las líneas de batería, bajo y guitarra de algunos tracks.

P: ¿Cuántos temas y sobre qué tópicos girarán los conceptos líricos?
R: Son ocho los temas que -ojalá- presentaremos en el nuevo trabajo. Las letras giran alrededor de cuestiones como la decepción, el miedo, la culpa. Podríamos tratar aspectos más optimistas, pero creo que necesitamos sublimar nuestras dolencias a través de la escritura. Claro que el verdadero dolor no llama al arte, llama al silencio; pero por otro lado pienso que todos nuestros problemas y tribulaciones, por vanos y egoístas que sean, son “nuestros problemas”, “nuestras tribulaciones” y en su momento trastocan con el ímpetu de un vendaval nuestro comportamiento y raciocinio.






P: ¿Cuántas son las personas involucradas en la composición de las letras en la banda?
R: Álvaro y yo somos los que creamos las letras de las canciones de Abismo Eterno. La mayoría de las líricas son en español, aunque hay canciones y fragmentos de canciones que están en inglés. No hay una razón específica para componer en dos idiomas, sino que simplemente Álvaro suele escribir también en inglés cuando estima que de esa manera la vocalización sonará mejor.

P: ¿Y en cuanto a la composición musical es una creación colectiva o recae sobre alguien específico?
R: Por lo general, Álvaro es quien crea la idea de una guitarra y nos la presenta al resto en los ensayos. En ocasiones se trata de una idea muy vaga y que consiste tan sólo en unos riffs y melodías. Luego cada uno va haciendo sus contribuciones al tema y entre todos pensamos en los detalles y retoques finales. También hay dos canciones nuevas cuya idea principal fue creada por Roberto Franco, el anterior guitarrista.


P: ¿Qué título llevará esta producción musical?
R: “Patéticas formas de culpa y evasión” es el título que hasta ahora tenemos pensado.


P: Cambiando de tema, pocas son las personas que conocen tu faceta como escritor, tengo la exclusiva de haber leído tu libro inédito de relatos, pero ¿a qué se debe que aún Patéticas formas de evasión (como se titula el libro) no se haya publicado?
R: Recién lo concluí hace tres meses (aunque siempre que lo releo le ando haciendo pequeñas modificaciones y correcciones) y hasta ahora se lo he dado a leer a muy pocas personas. Quisiera que surja la oportunidad de editarlo, pero hay que ver qué pasa. Como se llama “Patéticas formas de evasión”, decidimos nombrar al disco de manera similar.

Tenemos la idea de sacar el disco junto con el libro, en una caja especial, pero eso está por verse.

P: Desde mi lectura tu narrativa sugiere una línea desgarradora, que descubre sin contemplaciones los rincones más oscuros y terroríficos de Guayaquil ¿por qué esa recurrencia por lo marginal?
R: Te responderé utilizando una frase de uno de los personajes de “Patéticas formas de evasión”: ¿Dijeron porquería? Yo quiero eso.









P: Como sabes se incluye en este número tu relato titulado Safari, que es parte del libro inédito Patéticas formas de evasión ¿a partir de qué ficción o experiencia nació este texto?
R: Guayaquil después de medianoche siempre ha sido un lugar enfermizamente atrayente. Todos tenemos necesidades y deseos que quizás nos avergonzaríamos de poner en evidencia, pero las personas no podemos dominar lo que sentimos. Podemos controlar nuestras acciones (y ni siquiera eso a veces); pero lo que sentimos, lo sentimos y punto. Este relato es una ficción, pero no dudo de que haya alguien que haya vivido una experiencia similar a la que se explica en el relato.

P: ¿Qué ha dicho la crítica especializada de Ecuador al respecto de tu libro o por lo menos a quienes has tenido el honor de dárselos a leer?
R: A las cuatro personas que les he hecho leer mis escritos (y tú, Alexis, eres la persona número cuatro) les ha gustado. Bueno, al menos eso me han dicho. También le hice llegar el borrador del libro a Xavier Oquendo, Jorge Dávila y Luis Carlos Mussó, personas que se mueven dentro del mundillo literario, pero hasta ahora no me han hecho llegar sus opiniones. Espero que su silencio no signifique que lo que escribí es tan malo que ni siquiera merezca un comentario.

P: ¿Cuán importante es el de poseer lecturas (y si son de excelentes y enriquecedores autores mejor) al momento de escribir las letras para una banda, sobre todo para Abismo Eterno que intenta explorar el lado más arcano de la naturaleza del hombre como son sus sentimientos?
R: Mucho muy importante. Todo influye al momento de escribir: libros, películas, otras bandas, lo que sueño, lo que converso con mis amigos, lo que escucho por la calle, todo.

P: En la parte final ¿cuál ha sido el mayor terror o desesperación que se haya materializado en alguna de las líricas o relatos hasta ahora escritos por ti?
R: Estar enclaustrado tres semanas en un calabozo por posesión de sustancias ilegales.

*entrevista extraída del zine Marfuz # 8, de 2007.