jueves, 18 de abril de 2013

De conciertos y compromiso

Afiche oficial del evento.



Los conciertos en Manta se han convertido en un acontecimiento cotidiano, donde bandas y público han encontrado esa fusión privilegiada de entenderse sin complicación. Todo esto porque los rockeros y metaleros, los que ya estaban rondando el espectro del metal local y quienes se han ido sumando en todos estos años recientes, han comprendido la urgencia de lograr una mayor relación con sus bandas locales.

Los organizadores de estos eventos cada vez se juegan el pellejo, pero el público ha logrado un pacto invisible donde el acudir, pagar su entrada y cuidar el espacio, parece ser la norma de fondo que se ha respetado. Y aunque los problemas en cuanto a logística siempre están presentes hasta en nimiedades, se ha logrado resolver todo sin complicación.
 


Beleth en su primera alineación.




¿Pero qué ha regido el relativo éxito de todos estos eventos? Me arriesgo a decir que el público, sobre todo del más joven, que denota un mayor compromiso ante el ritual que es el hecho de un concierto: asistir y valorar (no solo con la entrada) a las agrupaciones que se sigue. Esto pesa, y dice mucho del avance que se ha logrado con esta nueva camada de asistentes (muchas veces ante un quemeimportismo de varios metaleros “vieja guardia”).

Por eso, y a propósito de los eventos que van marcando a la comunidad metalera de Manta, se ha organizado el Orgasmatron Rock (gracias a la iniciativa de la Unión Rockera, una asociación que ya ha demostrado seriedad) un evento que tiene como novedad el regreso a escenarios de dos bandas que fueron parte de una generación: Misery (death metal) y Beleth (black metal). Dos agrupaciones que tuvieron sus breves momentos de gloria en varios espacios geográficos del país, que salieron, descargaron su música e impusieron y esparcieron sus nombres.    
 

Juan Carlos Tipán, guitarrista y vocalista de Misery.



Junto a ellos bandas que han tenido sus propias historias, que continúan dejando su marca en cada concierto, estas son Agonía (death metal) Barbarie (thrash metal) Striatus (heavy metal, una de las pocas sobrevivientes de este género en la ciudad) y Munición (thrash metal).  

Entonces ¿Qué ha regido y continuará rigiendo el éxito de los conciertos locales? El público, motor para que el círculo: organización-evento-continuidad, siga su marcha, para que haya la posibilidad de no solo apreciar a bandas locales sino nacionales. Que se vaya consolidando una parte organizativa capaz de no solo hacer conciertos pequeños sino de instaurar un festival anual que brinde la alternativa a todas aquellas agrupaciones que retumban en el país.

Se ha hecho bastante, pero siempre no es lo suficiente.
 

Romario Álava, guitarrista de Barbarie.




Orgasmatron rock
Lugar: sede de los Ingenieros Eléctricos
Fecha: sábado 20 de abril de 2013
Hora: 18h00
Valor: 3 dólares
Ciudad: Manta

jueves, 28 de marzo de 2013

miércoles, 27 de marzo de 2013

Machala rocker # 3




Lo más duro para un editor de un medio metalero es la continuidad, una que casi siempre se ve detenida por la carencia de lectores y recursos para sostenerlo. Por ello la reciente edición de Machala rocker denota el compromiso de su editor por continuar y legar un medio alternativo de comunicación metalero a Ecuador, más allá de cualquier contratiempo de por medio.

Esta edición (de lujo, por cierto) incluye a las bandas Lugubria, Fear, Visceral decay, Gale, Ancient necropsy, Sliver, Blaster artillery, Teofobia y Vortex. Así entrevistas y biografías nos acercan a todas ellas. Complementa esta edición los segmentos de reseñas, escritos malditos (poemas), el editorial y dos comentarios: Conciertos lavazas y ¿Creatividad evolutiva o involutiva?.

Y son los dos comentarios que denotan una particularidad a esta edición: esa visión crítica de inconformidad ante dos problemáticas en específico dentro del metal local (por lo menos esa es la lectura del editor) que abarcan un plano nacional. Si bien es cierto ambas lecturas no van más allá de exponer el problema sin aportar soluciones, pero dan la iniciativa a reflexionar y generar más cuestionamientos ¿será que en verdad los metaleros se acostumbraron a la asistencia de conciertos gratuitos y se niegan a los pagados? ¿será que las bandas que hacen cover no merecen el mismo sitial que las que producen material inédito? Hay mucho por analizar, pero que sea el lector el que saque sus propias lecturas en torno a estos temas.

Por lo pronto Machala rocker # 3 se vuelve un zine necesario de leer, ese es el primer objetivo.